De vez en cuando alguien escribe sobre nosotros de una manera que nos hace mirar nuestro propio oficio con otros ojos. Eso es lo que ha conseguido Anna Torrents en el reportaje que Foodie Culture, la sección gastronómica de Mundo Deportivo, ha dedicado a nuestra sal. Nos ha gustado tanto su forma de contarlo que queremos compartir con vosotros algunos de sus fragmentos más bonitos.
Un agua que escucha a la luna
Nos encanta cómo el artículo describe el momento en que todo empieza, mucho antes de llegar a nuestras piscinas. El agua se recoge «coincidiendo con la luna llena y la luna nueva», cuando el estuario del Blackwater alcanza su punto más salado. Hay algo casi ceremonial en elegir el agua siguiendo el ritmo de la luna, y creemos que Foodie Culture lo capta mejor que nadie.
Pirámides que parecen imposibles
El reportaje inmortaliza el nacimiento de nuestros cristales con una imagen que nos ha enamorado. Describe nuestras escamas como «pequeñas pirámides huecas, ligeras y frágiles, con una geometría casi demasiado perfecta para parecer natural». Es exactamente esa sensación la que buscamos cada vez que recogemos la sal a mano.
Todo permanece y todo cambia
Una de las frases que tenemos escritas en nuestro propio edificio también aparece recogida en el artículo. Resume muy bien quiénes somos: «todo permanece y, al mismo tiempo, todo cambia». Hemos crecido, hemos viajado a cocinas de medio mundo. Y, seguimos recogiendo cada escama con las mismas manos y la misma paciencia de siempre.
El sabor que lo resume todo
Nos quedamos, sobre todo, con la manera en que el artículo cierra su recorrido por nuestra sal. En cada escama, dice, «terminan encontrándose la artesanía, el paisaje y una historia de siglos que, al final, se resume en algo tan sencillo como el sabor». No sabríamos explicarlo mejor nosotros mismos.

Foodie Culture ha sabido ver la poesía que hay detrás de cada cristal.
Puedes leer el reportaje completo aquí:
