El caldo de huesos es un clásico de la cocina saludable, rico en colágeno, minerales y sabor. Ideal para reconfortar el cuerpo después de los excesos o simplemente para disfrutar de un plato nutritivo y delicioso. Al elaborarlo con huesos y carne bio y un toque de sal Maldon Original®, conseguimos un caldo limpio, sabroso y con un toque de sofisticación que eleva cualquier receta. Perfecto para tomar solo, como base para sopas, cremas o guisos.
Preparación caldo de huesos
- Preparar los huesos. Lava bien los huesos de ternera, los huesos de caña con tuétano y la carcasa de pollo. Colócalos en una olla grande y profunda, que sea lo suficientemente espaciosa para contener también las verduras y el agua.
- Preparar las verduras. Limpia, pela y trocea las zanahorias, la cebolla, el apio y el nabo. Añádelos a la olla junto con los huesos, de manera que queden distribuidos uniformemente.
- Añadir las hierbas y condimentos. Haz un atadillo con el perejil, la hoja de laurel y el tomillo, y añádelo a la olla. Si quieres, incorpora también la pimienta negra en grano. Este atadillo concentrará los aromas y facilitará retirarlo al final de la cocción.
- Cubrir con agua y sazonar. Cubre los huesos y las verduras con agua fría, unos tres dedos por encima del nivel de los ingredientes. Añade las dos cucharadas de vinagre suave y ajusta la sal con Sal Maldon Original, que realzará el sabor natural de los huesos y las verduras.
- Cocción del caldo. Calienta a fuego vivo hasta que empiece a hervir, retirando con una cuchara las impurezas que suban a la superficie. Una vez comience la ebullición, baja el fuego y deja cocer lentamente: si usas una olla tradicional, entre 1 y 12 horas según el colágeno que quieras extraer; si utilizas olla a presión, alrededor de 2 horas. Cuanto más tiempo, más rico y nutritivo será el caldo.
- Colar y servir. Retira el atadillo de hierbas y cuela el caldo con un colador fino para obtener un líquido limpio y transparente. Ajusta la sal con un toque final de Maldon Original si lo deseas. Este caldo puede disfrutarse solo, como base para sopas o cremas, o para enriquecer guisos y estofados.




