Cuando llega el otoño, la calabaza se convierte en la gran protagonista de la cocina, y pocas formas de prepararla resultan tan vistosas como la técnica Hasselback. Nacida en Suecia para las patatas, consiste en hacer cortes finos y paralelos sin llegar a separar la pieza. De modo que al hornearse se abre como un abanico. Los bordes se doran y caramelizan, el interior queda tierno, y cada ranura atrapa el aceite, las especias y las escamas® de sal marina con ajo de Sal Maldon®.
El resultado se sirve sobre una crema fresca de feta y requesón con un toque de miel y limón, y se termina con un aceite de perejil de un verde intenso. Dulzor, acidez, un toque picante y frescura en un solo plato. Una receta sencilla, de pocos ingredientes y con mucha presencia en la mesa, ideal como entrante, como plato principal vegetariano o como acompañamiento en una comida de otoño.
Elaboración calabaza Hasselback
Sigue estos sencillos pasos para conseguir una calabaza Hasselback perfecta:
- Precalienta el horno. Ponlo a 180 °C con calor arriba y abajo.
- Prepara la calabaza. Pélala, córtala por la mitad a lo largo y retira las semillas con una cuchara.
- Haz los cortes Hasselback. Coloca cada mitad con la parte plana hacia abajo y haz cortes transversales finos y paralelos a lo largo de toda la superficie. Sin llegar a cortar hasta abajo. Para no pasarte, apoya un par de brochetas o pequeños listones a cada lado de la calabaza: el cuchillo se detendrá en ellos.
- Aliña y hornea. Pasa las mitades a una bandeja de horno. Riégalas con aceite de oliva y sazónalas con la guindilla, la Pimienta Negra Maldon y las escamas de sal marina con ajo de Sal Maldon, procurando que el aliño penetre entre los cortes. Hornea a 180 °C durante 1 hora, o hasta que estén tiernas y doradas por los bordes.
- Prepara la base de quesos. Mientras se asa la calabaza, tritura el queso feta, el requesón, la miel y el zumo de limón hasta obtener una crema fina y homogénea.
- Haz el aceite de perejil. Pica el perejil fresco muy finamente y mézclalo con el aceite de oliva y unas escamas de Sal Maldon.
- Monta y sirve. Extiende la crema de quesos en el fondo de una fuente. Coloca encima las mitades de calabaza Hasselback y píntalas generosamente con el aceite de perejil justo antes de servir.
Consejos para una buena calabaza Hasselback
- Elige una calabaza de forma alargada y cuello largo, como la violín o la cacahuete. Es más fácil de cortar en láminas regulares.
- Usa un cuchillo bien afilado y haz cortes de unos 3–4 mm de separación. Cuanto más finos, más se abrirá el abanico en el horno.
- A media cocción, vuelve a pincelar la calabaza con su propio aceite para que los bordes se doren de forma uniforme y no se sequen.
- Comprueba el punto pinchando con un cuchillo: debe entrar sin resistencia en la parte más gruesa.
- Prepara el aceite de perejil al final, para que conserve su color verde brillante y todo su aroma.
- Si la crema de quesos queda muy espesa, añade una cucharada de agua o un poco más de zumo de limón al triturar.
Por qué usar escamas de sal marina con ajo de Sal Maldon
La calabaza tiene un dulzor natural que pide contraste, y aquí es donde las escamas de sal marina con ajo de Sal Maldon marcan la diferencia. Combinan la salinidad limpia de las escamas con el aroma profundo del ajo asado. Y, al fundirse con el aceite durante el horneado se cuelan entre los cortes, sazonando la calabaza capa a capa. El resultado es una calabaza asada llena de sabor, sin necesidad de pelar ni picar un solo diente de ajo.
Para el aceite de perejil, en cambio, las escamas de Sal Maldon originales aportan una salinidad limpia y un ligero crujido que realza la frescura de la hierba sin restarle protagonismo. Dos toques de sal, dos funciones distintas, y un plato redondo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de calabaza es mejor para esta receta?
La calabaza violín (también llamada cacahuete o butternut) es la más cómoda por su forma alargada y su carne firme, pero puedes usar cualquier variedad de pulpa densa.
¿Hace falta pelar la calabaza?
Para la técnica Hasselback es recomendable, ya que la piel dificulta los cortes y no se ablanda igual. Si usas una variedad de piel fina, como la delica, puedes dejarla.
¿Puedo preparar la crema de quesos con antelación?
Sí. Se conserva bien en la nevera hasta 2 días en un recipiente hermético. Sácala unos minutos antes de servir para que recupere su textura cremosa.
¿Puedo sustituir algún queso?
El requesón se puede cambiar por ricotta, y el feta por un queso de cabra fresco. El sabor será algo más suave, pero igual de cremoso.
Sugerencias de presentación
Sirve la calabaza en una fuente amplia y clara que deje ver el contraste entre el naranja intenso, el blanco de la crema y el verde del aceite de perejil. Añade unas hojas de perejil fresco, unas semillas de calabaza tostadas o unas nueces troceadas para aportar crujiente, y termina con unas escamas de Sal Maldon justo antes de llevar a la mesa.
Conservación
La calabaza Hasselback está en su mejor momento recién horneada. Si te sobra, guárdala en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días, separada de la crema de quesos, y caliéntala unos minutos en el horno antes de servir. El aceite de perejil es mejor prepararlo en el momento.





