Hay platos que trascienden modas y tendencias. La tortilla de patata es uno de ellos: icono de la cocina casera, motivo de debate en cada familia y símbolo del buen comer. Dorada por fuera, melosa por dentro y con ese punto perfecto que hace que cada bocado sea un placer.
Hacer una tortilla de patata puede parecer sencillo, pero lograr la textura adecuada es todo un arte. Requiere técnica, paciencia y, sobre todo, ingredientes de calidad. Aquí entra en juego la magia de las Escamas® de Sal Maldon®, que aportan un contraste delicado y crujiente, realzando cada sabor. Y para la precisión del cocinado, nada como las sartenes Fissler, diseñadas para repartir el calor de manera uniforme y garantizar un resultado impecable. Con esta combinación, lo tradicional se transforma en sublime.
Pasos a seguir para elaborar tortilla de patata
- Preparar los ingredientes. Pela las patatas y córtalas en láminas finas. Pela y pica la cebolla.
- Freír la base. En una sartén con abundante aceite, fríe las patatas junto con la cebolla a fuego medio. El objetivo no es dorarlas, sino dejarlas muy tiernas y jugosas.
- Escurrir y mezclar. Retira del fuego y escurre el exceso de aceite. En un bol aparte, bate los huevos y mezcla con las patatas y la cebolla. Deja reposar unos 10 minutos para que los sabores se integren.
- Cocinar la tortilla. Engrasa ligeramente una sartén Fissler con un poco del aceite reservado. Vierte la mezcla y cocina a fuego medio hasta que cuaje por un lado.
- Dar la vuelta. Coloca un plato sobre la sartén y, con un movimiento firme, da la vuelta a la tortilla. Devuélvela a la sartén y cocina 5 minutos más (ajusta el tiempo al punto deseado: más jugosa o más cuajada).
- Toque final. Justo antes de servir, espolvorea con unas Escamas de Sal Maldon. Aportarán una textura crujiente y un acabado gourmet que elevará la receta.




