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Esta versión de los clásicos florentinos eleva las tradicionales galletas de frutos secos y miel con un matiz gourmet gracias al toque final de escamas® de Sal Maldon®. Crujientes y dorados. Estos dulces combinan la intensidad de las almendras y la piel de naranja confitada con la suavidad del chocolate fundido. Genera un equilibrio perfecto entre dulce y salado. El resultado es un bocado sofisticado y lleno de textura que sorprende a cada degustación. Ideal para acompañar un café o como un elegante detalle al final de una comida.

Pasos para elaborar los florentinos

No esperes y ponte manos a la obra para elaborar los florentinos con Sal Maldon:

  1. Primero, en una olla ancha, poner a fundir a fuego lento la mantequilla con el aazúcar, la crema y la miel. Mientras tanto picar en cubitos la piel de naranja, encender el horno a 150ºC.
  2. cubrir una placa con papel de horno. Incorporar a la olla las almendras, la piel de limón, mezclar y extender sobre la placa para que quede el mismo espesor por todos lados. Hornear 10 o 15 minutos hasta que la superficie quede dorada.
  3. Cortar el chocolate en trozos y fundirlo al baño maría. En cuanto estén listas las almendras, sacarlas de la placa y dejarlas enfriar unos minutos sobre una rejilla.
  4. Si se desea unos florentinos redondos, hay que cortarlos con el cortapastas engrasado por su interior antes de que la placa se enfríe por completo. Si no, cortarla con un cuchillo en porciones.
  5. Bañar cada porción en chocolate por su lado liso. Después dejarlas escurrir sobre una rejilla y espolvorear cada porción con unas escamas de sal, natural o ahumada. Por último dejar enfriar antes de servirlas.

Cremoso, intenso y completamente vegetal. Este helado de pistacho vegano es una opción refrescante y llena de sabor para disfrutar en cualquier ocasión. Elaborado con pistachos naturales y leche de coco, destaca por su textura suave y su dulzor equilibrado, realzado con un toque de vainilla. El topping crujiente de chocolate negro, pistachos tostados y escamas® de sal Maldon®. Aporta contraste y eleva este postre sencillo a una experiencia deliciosa y sorprendente.

Instrucciones para elaborar helado de pistacho

Cuatro sencillos pasos para elaborar esta rica receta:

  1. Poner todos los ingredientes para la elaboración del helado de pistacho vegano en el vaso de un procesador y picar a plena potencia con una batidora hasta obtener una crema lisa y sin trocitos.
  2. Verter la crema en el molde, cubrirlo con papel de horno y congelarlo mínimo 6 h, mejor 1 noche. 
  3. Tostar los pistachos para el topping, picarlos, rascar un lateral de la tableta de chocolate con un cuchillo para obtener virutas.
  4. Si lo deseas puedes hacer bolas con una cuchara especial o hacer “quenelles” con ayuda de dos cucharas soperas. También espolvorear con pistachos, virutas de chocolate y una pizca de sal cada porción de helado antes de degustar.

¡Y ya tienes listo el helado de pistacho vegano!

Descubre una propuesta veraniega que realza la dulzura natural de los albaricoques con un toque aromático e inesperado. Esta receta combina fruta fresca horneada con una mantequilla infusionada de romero y azúcar moreno, y termina con un toque crujiente de escamas® de sal Maldon®. El contraste entre el dulzor y la sal crea un postre elegante, sencillo y lleno de personalidad, ideal para servir con helado, crema o yogur en días cálidos.

Pasos para elaborar los albaricoques con mantequilla de romero

La preparación de estos albaricoques requiere pasos sencillos que permiten liberar todo el sabor de los ingredientes sin complicaciones.

  1. Calentar la bbq a 160ºC.
  2. Cortar en trozos la mantequilla, ponerla en la batidora junto con el romero, lavado y deshojado. Después agregar el azúcar y triturar a velocidad máxima, 2 minutos, ponerla en un bol. A continuación, dejarla reblandecer a temperatura ambiente cerca de la bbq.
  3. Lavar y hacer un corte en la parte superior de cada albaricoque, separar el corte con el cuchillo. Después introducir una porción de mantequilla en cada corte, repartir el resto de mantequilla sobre la fuente.
  4. Introducir la fuente en el horno y cocer 20 o 30 minutos a calor indirecto. Acompañar en verano con helado de vainilla, crema o yogurt helado y con el toque de Sal Maldon®.

Esta receta de mousse de chocolate es una propuesta sofisticada. Combina la intensidad del cacao con la suavidad de una mousse ligera y aireada. La emulsión del chocolate con yemas y aceite aporta una textura sedosa, mientras que las claras montadas equilibran el conjunto con ligereza. El toque final de aceite de oliva virgen extra y escamas® de sal realza los sabores. Convierte cada bocado en una experiencia gourmet perfecta para sorprender.

Elaboración mousse de chocolate

La elaboración de esta receta requiere atención al detalle y movimientos delicados para lograr una textura perfecta. Siguiendo cada paso con cuidado, se consigue una mezcla equilibrada y aireada, donde el chocolate mantiene todo su protagonismo. A continuación, los pasos a seguir:

  1. Fundir el chocolate al baño maría, retirar del fuego y separar claras de las yemas. Después poner las claras en un recipiente profundo y reservarlas en la nevera. Una vez hecho esto, añadir las yemas al chocolate fundido junto con 100 gr del aceite y mezclar con batidor manual o espátula.
  2.  Montar las claras a punto de nieve firme junto con una pizca de sal, añadirle el azúcar poco a poco. Mezclar con el chocolate con movimientos delicados y envolventes, añadiendo ¼ de claras cada vez, dejar reposar en la nevera 2h.
  3. Antes de servir, poner sobre cada tostada una “quenelle” de chocolate hecha con dos cucharas soperas. Y finalmente añadir unas gotas de aceite extra virgen de oliva sobre cada quenelle y espolvorear con cuidado con escamas® de sal. 

Disfrutar de un buen pulpo a la gallega con patatas es rendir homenaje a una de las recetas más queridas de la tradición culinaria española. Este plato, sencillo en ingredientes, pero rico en sabor y textura, aúna la ternura del pulpo perfectamente cocido, la suavidad de las patatas y el carácter intenso del pimentón. Todo realzado con un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal.

Logra el pulpo a la gallega más sabroso

Sigue estos pasos para preparar un pulpo a la gallega perfecto. Cocina el pulpo hasta que esté tierno, acompáñalo con patatas recién cocidas y termina con pimentón, aceite de oliva y escamas de Sal Maldon para un sabor auténtico e irresistible.

  1. La víspera, dejar descongelar lentamente el pulpo dentro de un bol y en la nevera, cuando esté descongelado, lavarlo.
  2. Llenar una olla profunda con 4 litros de agua, sin salarla, llevarla a ebullición. Después con ayuda de unas pinzas introducir y sacar cada tentáculo 3 veces en el agua. Dejánlo hervir 2-3 segundos cada vez. Esto se hace para cocer el pulpo y que no se rompa la piel.
  3. Sumergir todos los tentáculos juntos en el agua y dejarlos hervir 35 minutos. Después, apaga el fuego y dejarlo reposar 10 minutos dentro el agua.
  4. Pelar las patatas y retirar el pulpo del agua con unas pinzas. Ponlo en un bol y cubrirlo con un trapo limpio para mantenerlo caliente.
  5. Cocer las patatas unos 15-20 minutos en la misma agua de cocción del pulpo y verificar el punto de cocción antes de sacarlas del agua. Después cortar el pulpo a la gallega en rodajas de 1cm y las patatas en rodajas de 1 cm.
  6. Poner las patatas cocidas sobre una fuente plana y rociarlas con 2-3 cucharadas de agua de cocción. A continuación, poner el pulpo sobre ellas y espolvorea pimentón. Después la sal Maldon al gusto y rocia con aceite de oliva y servir templado.

La escalivada es un clásico de la cocina mediterránea que realza las verduras asadas con su aroma ahumado y sabor auténtico. Con pocos ingredientes, pimientos, berenjenas, cebollas, y un simple aliño de aceite de oliva y Sal Maldon®. Esta receta resalta la calidad de cada hortaliza. Es un plato versátil. Ideal como entrante, guarnición o plato ligero, perfecto para disfrutar solo, sobre pan o acompañado de pescado o embutidos.

Elaboración escalivada

El secreto de una buena escalivada está en asar las verduras lentamente hasta que su piel se queme, permitir que se enfríen para poder pelarlas con facilidad, y luego cortarlas en tiras para mezclarlas con aceite de oliva y sal Maldon. Esta técnica sencilla potencia su sabor natural, textura melosa y un delicado toque ahumado.

  1. Calentar la bbq a 180ºC calor directo con la bandeja para asar Deluxe engrasada. Lavar las berenjenas y los pimientos.
  2. Poner las cebollas sin pelar y una o dos berenjenas sobre la bandeja para asar, asarlas hasta que su piel se queme por todos sus lados, ir dándoles la vuelta regularmente hasta que queden completamente negras por todos sus lados.
  3. Continuar del mismo modo con el resto de las verduras. Dejarlos reposar en una bandeja de horno colocada sobre la rejilla superior de la bbq a medida que estén listas y cubrirlas con papel de aluminio.
  4. Una vez terminada la cocción de las verduras, dejarlas enfriar siempre cubiertas con papel aluminio. Después pelarlas y cortarlas en juliana mediana, salarlas y rociarlas con aceite extra virgen de oliva.

Nota:

Las cebollas y las berenjenas estarán listas cuando su consistencia sea blanda. Es importante consumirlas con pan con tomate, sal y un chorrito de aceite extra virgen de oliva. Si se desea, se le puede poner un poco de ajo y perejil picado.

Las brochetas de langostinos a la plancha son una opción elegante y deliciosa para cualquier comida o cena especial. Su preparación es sencilla, pero el resultado es sorprendentemente sabroso: langostinos jugosos, aromatizados con hierbas frescas y un toque cítrico, acompañados de cebollitas chinas que aportan suavidad y textura. La combinación de vino dulce y aceite de oliva resalta el sabor marino de los langostinos, mientras que el perejil y el tomillo aportan frescura y aroma. Estas brochetas se pueden servir como aperitivo, entrante o plato principal ligero, y resultan perfectas para disfrutar en reuniones o celebraciones.

Sigue nuestros pasos para las brochetas de langostinos

  1. Comienza sumergiendo los langostinos en agua fría para limpiarlos. Retira con cuidado el intestino de cada langostino usando un papel absorbente y colócalos en un recipiente limpio.
  2. Lava y seca los limones. Pela uno y extrae su zumo; corta el otro en octavos para acompañar al final. Lava y seca el perejil, deshoja y reserva algunas hojas para la decoración. Pela el ajo y retira el germen central para evitar que amargue la marinada.
  3. En un procesador, mezcla el perejil picado, el ajo, el zumo de limón y tres cucharadas de aceite. Hazlo hasta obtener una pasta homogénea. Vierte esta marinada sobre los langostinos y deja reposar. Importante que sea a temperatura ambiente durante 15-20 minutos para que absorban todos los aromas.
  4. Mientras tanto, pela y corta las cebollitas chinas en trozos de tamaño similar a los langostinos, y reserva.
  5. Escurre los langostinos y mezcla la marinada sobrante con el vino en una olla pequeña. Lleva a ebullición a fuego alto y reduce hasta la mitad para concentrar los sabores.
  6. Ensarta los langostinos en brochetas, alternando con trozos de cebollita y piel de limón, cuidando que queden bien distribuidos.
  7. Calienta una plancha con una cucharada de aceite y cocina las brochetas 2 minutos por cada lado, hasta que los langostinos estén dorados y jugosos.
  8. Sirve las brochetas en un plato, rocía con el vino reducido y espolvorea perejil picado, tomillo y una pizca de sal Maldon. Acompaña con los gajos de limón para añadir un toque cítrico al gusto.

Pan, tomate, aceite y sal. El pan con tomate —pa amb tomàquet en Cataluña, pan y tomate o tostada con tomate en otras partes de España— es probablemente la receta más sencilla de nuestra cocina, y por eso cada detalle cuenta. Un pan que cruja sin romperse, un tomate maduro de verdad, un buen aceite de oliva virgen extra y, al final, unas escamas que se noten al morder.
Te contamos cómo hacerlo paso a paso, qué pan y qué tomate elegir, si es mejor rallar o restregar, y cómo se prepara en distintas regiones.

Cómo hacer pan con tomate, paso a paso

  1. Tuesta el pan. Corta rebanadas de 1,5–2 cm y tuéstalas en la parrilla, la plancha, el horno o la tostadora hasta que estén doradas por fuera y aún tiernas por dentro. Si usas pan de cristal, basta con un golpe de calor: es muy fino y se tuesta en un minuto.
  2. Frota el ajo (opcional). Con el pan aún caliente, frota la superficie con medio diente de ajo. La corteza tostada actúa como un rallador, así que con una o dos pasadas es suficiente.
  3. Prepara el tomate. Elige una de las dos técnicas: restregar medio tomate directamente sobre el pan, apretando hasta que solo quede la piel, o rallarlo sobre un cuenco con un rallador de agujero grande y descartar la piel. Más abajo explicamos las diferencias.
  4. Unta el pan. Si has rallado el tomate, extiende una o dos cucharadas de pulpa sobre cada rebanada, hasta los bordes.
  5. Aceite y escamas. Riega con un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra y termina con un pellizco de escamas de Sal Maldon®, desmenuzándolas entre los dedos. Puestas al final, se quedan enteras sobre el tomate y crujen en cada bocado.
  6. Sirve al momento. El pan con tomate no espera: en pocos minutos el pan absorbe el jugo y pierde el crujiente. Si es para varias personas, prepáralo justo antes de sentarse a la mesa o deja que cada uno monte el suyo.

¿Rallar o restregar el tomate?

Las dos formas son correctas; cambian la textura.

Si rallas el tomate con antelación, guárdalo en la nevera y sácalo unos minutos antes; añade el aceite y las escamas siempre al montar.

Pan: payés, cristal o coca

El pan del día anterior también sirve: al tostarlo recupera el crujiente.

Tomate

Busca tomates muy maduros y aromáticos. El tomate de colgar (tomàquet de penjar o de ramellet) es el tradicional: se cosecha en verano y se conserva colgado en ristras durante meses, así que hay buen tomate para untar también en invierno. Fuera de temporada, los tomates de rama bien maduros son la mejor alternativa.

Pan con tomate en distintas regiones

Con qué acompañarlo

El pan con tomate es perfecto solo, pero también es la base de muchas tapas: jamón ibérico, anchoas, queso curado, butifarra, tortilla de patatas o escalivada. Sirve el pan con tomate y los acompañamientos por separado para que cada uno monte el suyo.

Por qué terminar con escamas

La sal fina se disuelve en el jugo del tomate y desaparece. Las escamas de Sal Maldon, en cambio, se quedan enteras sobre la superficie: cada bocado tiene un punto crujiente y un golpe de sal que realza el dulzor del tomate y el aroma del aceite.

Para variar, prueba la Sal Ahumada Maldon con anchoas, o las escamas con ajo si prefieres no frotar el diente sobre el pan. Descubre todas nuestras sales.

Preguntas frecuentes

¿Pan con tomate, pan tumaca o pa amb tomàquet?

Es el mismo plato. Pa amb tomàquet es su nombre en catalán; pan con tomate y pan y tomate, en castellano. «Pan tumaca» es una forma popular fuera de Cataluña.

¿El pan con tomate lleva ajo?

Es opcional. Muchas casas catalanas lo frotan sobre el pan tostado antes del tomate; otras prefieren solo tomate, aceite y sal.

¿Qué va primero, el aceite o el tomate?

Lo habitual es tomate primero y después aceite y sal. En algunas zonas se pone el aceite antes; las dos versiones están buenas, y es un debate que cada familia resuelve a su manera.

¿Qué tomate es mejor para pan con tomate?

El tomate de colgar es el tradicional por su pulpa jugosa. Si no lo encuentras, usa tomates de rama muy maduros.

¿Se puede preparar con antelación?

El tomate rallado, sí: aguanta unas horas en la nevera. El pan conviene tostarlo y montarlo justo antes de comer para que no se reblandezca.

¿Cuánta sal hay que ponerle?

Un pellizco de escamas por rebanada, desmenuzado entre los dedos. Mejor quedarse corto y añadir que pasarse.

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En esta fase de la receta nos centraremos en crear la base de sabor y preparar las patatas para lograr textura y aroma perfectos. Cada paso, desde pochar la cebolla hasta freír las patatas, está pensado para potenciar los sabores, garantizar la jugosidad y conseguir un acabado crujiente y delicioso.

  1. Pelar y picar por separado el ajo y la cebolla. Lavar, despepitar y rallar el tomate y calentar el aceite en una sartén. Después pochar la cebolla 10 minutos a fuego lento con 1 pizca de sal ahumada. Añadir el ajo y el tomate, mezclar y dejar cocer 20 minutos
  2. Llenar un cuenco profundo con agua fría, pelar y cortar las patatas en octavos o trozos de unos 3 cm aprox., sumergirlas en el agua y reservar.
  3. Incorporar a la salsa el pimiento choricero y los dos pimentones. Mezclar, dejar cocer y diluir la harina en el caldo mezclando hasta su completa disolución. Después añadirla al sofrito, mezclar y dejar cocer 10 min, triturar filtrar y reservar en caliente.
  4. Calentar el horno a 60ºC, preparar una bandeja plana con varias capas de papel absorbente de cocina. Calentar a fuego medio, abundante aceite en una olla de acero profunda y estrecha, escurrir y secar las patatas. Esto es importante, para que no salte el aceite, evitar quemaduras.
  5. Calienta el aceite y fríe las patatas en cuatro partes durante 2-3 minutos hasta que estén crujientes y doradas. También, verificar el punto de cocción antes de sacarlas con una espumadera y depositarlas en la bandeja con papel para escurrir.
  6. Entre tanda y tanda de fritura, mantenerlas calientes metiendo la bandeja dentro del horno precalentado. Servir las patatas con salsa picante por encima. Si se desea con mayonesa por encima y escamas® de sal al gusto.

Los pimientos del padrón son una tapa sencilla, honesta y muy querida en la cocina española. Pocos ingredientes, mucho sabor… y ese pequeño “factor sorpresa”: la mayoría suaves… pero de vez en cuando uno pica. 

Con su piel ligeramente chamuscada, textura tierna por dentro y ese toque crujiente por fuera, se convierten en un aperitivo ideal para arrancar cualquier comida o compartir con amigos.

Preparación paso a paso pimientos del padrón

  1. Lavar y secar cuidadosamente. Lava los pimientos bajo agua fría y sécalos bien con un paño o papel absorbente. Es importante que estén completamente secos para evitar salpicaduras al freírlos.
  2. Calentar el aceite.  Pon una sartén amplia a fuego medio‑alto. Añade suficiente aceite de oliva para cubrir ligeramente el fondo y deja que se caliente bien. Debe estar bastante caliente, casi al punto de humear.
  3. Freír los pimientos. Añade los pimientos en una sola capa. Si no caben todos, hazlo en tandas para que se frían bien y no se cuezan al vapor. Muévelos o agita la sartén cada 30‑60 segundos (con unas pinzas o una espumadera) para que se doren de forma uniforme. Cocínalos durante unos 5‑7 minutos. Revisalos hasta que la piel comience a arrugarse, blanquearse en algunas zonas y aparezcan pequeñas manchas chamuscadas.
  4. Escurrir el exceso de aceite. Retira los pimientos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Esto ayuda a que queden ligeros y crujientes por fuera.
  5. Servir y salar con Sal Maldon. Cuando aún estén calientes, espolvorea generosamente con escamas de Sal Maldon. El contraste entre el sabor vegetal y suave del pimiento, con la textura crujiente y el toque salado de la sal, es lo que convierte esta tapa en algo tan especial.
  6. Disfrutar al momento. Sirve los pimientos en una fuente amplia, con el rabito intacto para poder cogerlos con los dedos, la mejor forma de comerlos. Acompáñalos con pan, una cerveza fría o un vino ligero, y prepárate para la clásica sorpresa: “unos pican… y otros no”.