¿Quién dijo que lo dulce no necesita sal? Esta tostada francesa con ricotta y frutos rojos es la prueba definitiva: cremosa, ácida, dulce… y con ese golpe inesperado de Sal Maldon® que transforma cada bocado en una experiencia. Crujido salado + ricotta suave + bayas frescas = un desayuno (o postre) que rompe reglas y despierta los sentidos.
Preparación tostada francesa
La tostada francesa, no es cualquier desayuno: combina la suavidad de la ricotta, el dulzor natural de los frutos rojos y el crujido ligero del pan dorado. La Sal Maldon entra al final para sorprender el paladar, haciendo que cada bocado sea una experiencia equilibrada y deliciosa.
Seca el pan. Tuéstalo ligeramente en el horno o en una sartén, solo para que pierda humedad y absorba mejor la mezcla de huevo y leche.
Prepara la mezcla. En un bol, bate los huevos con la leche, la vainilla y una pizca de Sal Maldon.
Empapa el pan. Sumerge las rebanadas en la mezcla, dándoles la vuelta para que se impregnen por completo.
Cocina la tostada. Derrite la mantequilla en una sartén antiadherente y cocina el pan 3 minutos por cada lado hasta que quede dorado y ligeramente crujiente.
Monta el plato. Sirve la French toast con una cucharada de ricotta, la ralladura de limón, los frutos rojos frescos y un chorrito de sirope de arce.
Toque final. Remata con unas escamas de Sal Maldon. Ese contraste dulce-salado convierte lo clásico en inolvidable.
Perfecta para un brunch de fin de semana, un postre improvisado o ese desayuno que pide algo más que rutina. Cada bocado es una combinación de texturas y sabores: cremoso, jugoso, ácido y, gracias a la Sal Maldon, sorprendentemente equilibrado.
Olvídate de la típica crema de verduras que sirve solo para entrar en calor. Esta versión de crema de boniato con castañas caramelizadas y la intensidad mineral de la Sal del Desierto de Kalahari seleccionada por Maldon® no es un plato más: es una combinación única de contrastes. Dulce, salado, crujiente. Un sabor que no se explica, se siente.
El secreto está en la armonía de texturas: la suavidad aterciopelada del boniato, el perfume delicado del puerro, la profundidad de una pizca de sal cuidadosamente molida… y el crujido inesperado de la castaña bañada en caramelo. Cuando todo se une en la cuchara, no hablamos de una simple crema, sino de un viaje sensorial que transforma la mesa de otoño en un lugar de celebración.
Elaboración paso a paso
Sigue estos sencillos pasos para la elaboración de esta crema de boniato:
Pochar los puerros. Pela y trocea los boniatos y los puerros. En una cazuela, funde 50 g de mantequilla a fuego lento, añade los puerros con una pizca de Sal del Desierto de Kalahari molida y deja pochar durante 10 minutos.
Cocer el boniato. Incorpora los boniatos, cubre con agua o caldo de verduras y cuece a fuego medio durante 30 minutos.
Caramelizar las castañas. Mientras, trocea las castañas. En un cazo, funde la mantequilla restante, añade el azúcar y prepara un caramelo dorado. Vierte sobre las castañas y espolvorea con sal y pimienta.
Triturar y ajustar. Retira un par de cucharones de caldo y tritura las verduras hasta obtener una crema lisa. Ajusta la textura con el caldo reservado.
Servir con contraste. Reparte la crema en cuencos, añade un chorrito de nata (si lo deseas) y corona con los nibs de castaña caramelizada y un último toque de Sal del Desierto de Kalahari.
El resultado: una crema que juega con los sentidos. Cremosa e intensa, con un final crujiente y sorprendente que convierte un plato cotidiano en tu favorito de temporada. ¿Te atreves a cambiar la sopa de siempre por una experiencia que despierta todos los sentidos?
La sal en escamas que conquista a los chefs y a la prensa gastronómica
Este mes, la revista Elle Gourmet dedica un espacio muy especial a Sal Maldon®, destacando lo que la convierte en un icono de la cocina desde hace más de 140 años.
En sus páginas, se recuerda cómo en el pequeño pueblo costero de Maldon, en Essex, la familia Osborne lleva cuatro generaciones perfeccionando el arte de la sal. Extraen el agua del estuario del Blackwater y la dejan reposar con paciencia, siguiendo los ciclos de la luna y confiando en la experiencia de manos expertas.
El resultado son las inconfundibles escamas®de Sal Maldon, frágiles y crujientes, que se deshacen suavemente y realzan cualquier plato con un sabor limpio, mineral y lleno de matices.
Como señala Elle Gourmet, no se trata solo de salar: se trata de elevar cada receta. Un huevo frito, unas verduras al horno o una carne a la brasa cambian por completo con un simple pellizco de Maldon.
Por eso, los grandes chefs del mundo la eligen. Porque Maldon no es una sal cualquiera: es historia, tradición y excelencia.
Un pellizco que marca la diferencia
Un ingrediente tan sencillo como un pellizco de escamas Maldon puede convertir un plato cotidiano en una experiencia memorable. Y eso es lo que hace que, más de un siglo después, siga siendo la sal en escamas de referencia en la alta gastronomía y en las cocinas de todo el mundo.
Y si quieres disfrutar de todas sus variedades en tu propia cocina, aquí puedes ver dónde comprar Sal Maldon
Cuando hablamos de bocadillo de calamares, todos pensamos en la versión clásica madrileña: pan crujiente y calamares fritos, un icono de la cocina popular. Pero esta receta quiere ir más allá. Aquí lo que manda es el contraste: el crujiente perfecto, un toque picante que despierta y, sobre todo, el giro inesperado que aportan nuestras escamas® de Sal Maldon® con Chili. Porque cuando elevas un plato tan sencillo a otro nivel, ya no hay vuelta atrás. Este bocadillo no busca la nostalgia, sino la sorpresa: un viaje corto, directo y sabroso que combina tradición y atrevimiento en cada mordisco.
Elaboración paso a paso bocadillo de calamares
Preparar los calamares. Lávalos bien, corta en aros de unos 5 mm y deja que escurran.
Organizar el rebozado. Bate el huevo en un cuenco y coloca la harina en un plato llano.
Secar y salar. Seca los aros con papel de cocina, sazona con generosidad y rebózalos primero en harina, luego en huevo y, si buscas un extra de textura, de nuevo en harina.
Freír en tandas. Calienta abundante aceite y fríe los calamares poco a poco hasta que estén dorados. Escurre en papel absorbente y mantenlos calientes en el horno a 60 °C.
Montar el bocadillo. Abre los panecillos, tuéstalos ligeramente y, si quieres un contraste cítrico, úntalos con una fina capa de mayonesa de lima.
Final con carácter. Rellena con los calamares recién fritos y termina con una pizca de Sal Maldon con Chili para potenciar el sabor y dar el golpe final de personalidad.
El resultado es un bocadillo que no se conforma con ser típico: sencillo de preparar, pero con una actitud diferente. Cada mordisco mezcla lo familiar con lo inesperado, lo clásico con lo atrevido. Una receta pensada para quienes creen que incluso los iconos de la cocina merecen reinventarse.
Si quieres transformar unas simples verduras en un plato lleno de carácter y sabor. Estas berenjenas al horno con harissa y sal Maldon® son la opción perfecta. La combinación del picante ahumado de la harissa con la suavidad del aliño de tahini y el crujiente de las escamas® de sal Maldon convierte este plato en una experiencia mediterránea irresistible. Ideal como guarnición, entrante o incluso como plato principal ligero. Es una receta que sorprende y conquista a todos los paladares.
Elaboración berenjenas al horno
Pasos a seguir para elaborar estas ricas berenjenas al horno:
Precalienta el horno a 200 °C. En un bol grande, mezcla las berenjenas, el pimiento y las chalotas con la harissa, el aceite de oliva y una pizca de escamas de sal Maldon para dar un toque crujiente y salado.
Extiende las verduras en una bandeja de horno y hornea durante 30–35 minutos. Hasta que estén tiernas y caramelizadas, con un aroma intenso que llenará la cocina.
Mientras se hornean las verduras, prepara el aliño de tahini. Mezcla el tahini con el zumo de limón, el agua tibia y el ajo picado hasta obtener una crema suave. Ajusta la sal con unas escamas de Maldon si lo necesitas.
Saca las verduras del horno y colócalas en una fuente para servir. Vierte el aliño de tahini por encima y termina con unas escamas extra de sal Maldon para un contraste crujiente y visualmente atractivo.
Consejo final
Este plato es ideal para acompañar carnes, pescados o incluso servirlo con pan crujiente. La intensidad de la harissa combinada con la suavidad del tahini y el toque final de la sal Maldon convierte una receta sencilla en un verdadero festín de sabores mediterráneos.
Hay platos que trascienden modas y tendencias. La tortilla de patata es uno de ellos: icono de la cocina casera, motivo de debate en cada familia y símbolo del buen comer. Dorada por fuera, melosa por dentro y con ese punto perfecto que hace que cada bocado sea un placer.
Hacer una tortilla de patata puede parecer sencillo, pero lograr la textura adecuada es todo un arte. Requiere técnica, paciencia y, sobre todo, ingredientes de calidad. Aquí entra en juego la magia de las Escamas® de Sal Maldon®, que aportan un contraste delicado y crujiente, realzando cada sabor. Y para la precisión del cocinado, nada como las sartenes Fissler, diseñadas para repartir el calor de manera uniforme y garantizar un resultado impecable. Con esta combinación, lo tradicional se transforma en sublime.
Pasos a seguir para elaborar tortilla de patata
Preparar los ingredientes. Pela las patatas y córtalas en láminas finas. Pela y pica la cebolla.
Freír la base. En una sartén con abundante aceite, fríe las patatas junto con la cebolla a fuego medio. El objetivo no es dorarlas, sino dejarlas muy tiernas y jugosas.
Escurrir y mezclar. Retira del fuego y escurre el exceso de aceite. En un bol aparte, bate los huevos y mezcla con las patatas y la cebolla. Deja reposar unos 10 minutos para que los sabores se integren.
Cocinar la tortilla. Engrasa ligeramente una sartén Fissler con un poco del aceite reservado. Vierte la mezcla y cocina a fuego medio hasta que cuaje por un lado.
Dar la vuelta. Coloca un plato sobre la sartén y, con un movimiento firme, da la vuelta a la tortilla. Devuélvela a la sartén y cocina 5 minutos más (ajusta el tiempo al punto deseado: más jugosa o más cuajada).
Toque final. Justo antes de servir, espolvorea con unas Escamas de Sal Maldon. Aportarán una textura crujiente y un acabado gourmet que elevará la receta.
El labneh es una receta tradicional de Oriente Medio. Se suele utilizar como entrante, para untar con pan de pita o como acompañamiento junto a crudités y ensaladas. Su sencillez y versatilidad lo convierten en un imprescindible para quienes disfrutan de la cocina saludable con un toque gourmet.
Preparación labneh
A continuación, te mostramos paso a paso cómo elaborar tu labneh casero, logrando una textura cremosa y un sabor equilibrado, realzado con la pureza de la Sal del Desierto de Kalahari.
En un bol amplio, mezcla el yogur natural con la Sal del Desierto de Kalahari y remueve bien para integrar. Es preferible que sea griego o entero para que aporte cremosidad.
Coloca un colador sobre un cuenco profundo, cúbrelo con un paño fino y limpio, y vierte dentro la mezcla de yogur salado.
Lleva a la nevera y deja escurrir un mínimo de 1 hora. Cuanto más tiempo repose (hasta 24 horas), más espeso y consistente será el resultado.
Una vez listo, transfiere el labneh a un plato o bol de servir.Espolvorea con zaatar si lo usas, añade las alcaparras y decora con las hierbas frescas bien lavadas y picadas.
Finaliza con un chorrito de AOVE y ajusta el punto de sal si lo necesitas.
Consejo
Si haces el labneh con antelación y observas que ha quedado demasiado espeso, puedes suavizarlo. Para ello, incorpora un poco del suero que reservaste hasta lograr la consistencia deseada.
Este queso tiene esencia mediterránea y su versatilidad, es la prueba de que con ingredientes simples se puede crear un sabor verdaderamente especial.
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Fechas clave
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Recuerda: asegúrate de tener tu perfil público el día del sorteo para que podamos verificar tu participación.
¿Por qué Sal Maldon?
La sal en escamas® Sal Maldon es el toque final que transforma un plato en algo especial. Utilizada por chefs de todo el mundo, su textura crujiente y sabor puro la convierten en el condimento perfecto para elevar cualquier receta.
Y ahora, gracias a nuestra participación en Hotel Tapa Tour, queremos celebrar contigo el arte de cocinar y de saborear… con estilo.
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Aún con el calorcito en el aire, nada apetece más que una cena rápida, fresca y llena de sabor. Estas fajitas son justo eso: una receta vibrante que combina pollo jugoso, verduras crujientes y cremoso aguacate. Todo coronado con el toque picante y crujiente de Sal Maldon® con Chili. En apenas media hora tendrás en tu mesa un plato que transforma cualquier día común en una ocasión especial, perfecto para compartir y disfrutar sin complicaciones.
Elaboración
Marinar el pollo. Mezcla las tiras de pollo con el zumo y ralladura de lima, el ajo, las especias, el cilantro, el aceite y una pizca de escamas. Si dispones de tiempo, deja reposar 30 minutos en frío para que absorba todo el sabor; si no, un marinado exprés de 10 minutos será suficiente.
Cocinar el pollo. En una sartén amplia y bien caliente, añade un poco de aceite y dora el pollo durante 5–6 minutos, hasta que esté sellado por fuera pero conserve la jugosidad interior. Retira y reserva.
Saltear las verduras. En la misma sartén, incorpora los pimientos y la cebolla. Cocina durante 6–7 minutos, removiendo, hasta que estén tiernos y con bordes dorados.
Calentar las tortillas. Hazlo en una sartén limpia o en el microondas, envueltas en un paño húmedo, para que se mantengan suaves y flexibles.
Montar las fajitas. Rellena cada tortilla con pollo, verduras salteadas, láminas de aguacate y una cucharada de yogur o crema agria.
El toque final. Espolvorea escamas de Sal Maldon con Chili para añadir ese contraste crujiente y un punto picante irresistible.
Esta no es la enésima receta de tarta de queso vasca. Es la receta: dorada por fuera, temblorosa por dentro y con una personalidad que conquista desde el primer bocado.
Sin base. Sin toppings. Solo carácter. La sencillez más pura, elevada a su máxima expresión gracias al sutil toque salado de la Sal Rosa del Himalaya seleccionada por Maldon®, finamente molida, que realza el sabor del queso y aporta una profundidad inesperada. Una pizca basta para marcar la diferencia.
Ideal para los amantes de los postres con identidad propia, esta tarta de queso se convertirá en un clásico en tu repertorio, perfecta tanto para una comida especial como para disfrutar en cualquier ocasión en la que quieras sorprender.
Preparación
Precalentar el horno. Llévalo a 210 °C. Mientras, bate el queso con el azúcar y la vainilla hasta obtener una mezcla cremosa y sin grumos.
Añadir la crema. Incorpora la crema de leche poco a poco, batiendo a velocidad baja para evitar que la mezcla coja aire en exceso.
Incorporar los huevos. Añádelos de uno en uno, batiendo suavemente hasta que cada uno quede completamente integrado.
Sazonar. Agrega la Sal del Himalaya Maldon y mezcla bien. Forra un molde desmontable con papel vegetal y vierte la masa.
Hornear. Cocina durante 30–40 minutos en la parte central del horno. La superficie debe quedar dorada y el centro ligeramente tembloroso.
Enfriar. Deja que repose a temperatura ambiente antes de llevarla a la nevera por al menos 8 horas.
Justo antes de servir, añade una pizca extra de Sal Maldon del Himalaya. Ese contraste entre lo dulce y lo salado hará que tu tarta de queso vasca sea simplemente inolvidable.