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Las brochetas de langostinos a la plancha son una opción elegante y deliciosa para cualquier comida o cena especial. Su preparación es sencilla, pero el resultado es sorprendentemente sabroso: langostinos jugosos, aromatizados con hierbas frescas y un toque cítrico, acompañados de cebollitas chinas que aportan suavidad y textura. La combinación de vino dulce y aceite de oliva resalta el sabor marino de los langostinos, mientras que el perejil y el tomillo aportan frescura y aroma. Estas brochetas se pueden servir como aperitivo, entrante o plato principal ligero, y resultan perfectas para disfrutar en reuniones o celebraciones.

Sigue nuestros pasos para las brochetas de langostinos

  1. Comienza sumergiendo los langostinos en agua fría para limpiarlos. Retira con cuidado el intestino de cada langostino usando un papel absorbente y colócalos en un recipiente limpio.
  2. Lava y seca los limones. Pela uno y extrae su zumo; corta el otro en octavos para acompañar al final. Lava y seca el perejil, deshoja y reserva algunas hojas para la decoración. Pela el ajo y retira el germen central para evitar que amargue la marinada.
  3. En un procesador, mezcla el perejil picado, el ajo, el zumo de limón y tres cucharadas de aceite. Hazlo hasta obtener una pasta homogénea. Vierte esta marinada sobre los langostinos y deja reposar. Importante que sea a temperatura ambiente durante 15-20 minutos para que absorban todos los aromas.
  4. Mientras tanto, pela y corta las cebollitas chinas en trozos de tamaño similar a los langostinos, y reserva.
  5. Escurre los langostinos y mezcla la marinada sobrante con el vino en una olla pequeña. Lleva a ebullición a fuego alto y reduce hasta la mitad para concentrar los sabores.
  6. Ensarta los langostinos en brochetas, alternando con trozos de cebollita y piel de limón, cuidando que queden bien distribuidos.
  7. Calienta una plancha con una cucharada de aceite y cocina las brochetas 2 minutos por cada lado, hasta que los langostinos estén dorados y jugosos.
  8. Sirve las brochetas en un plato, rocía con el vino reducido y espolvorea perejil picado, tomillo y una pizca de sal Maldon. Acompaña con los gajos de limón para añadir un toque cítrico al gusto.

El pan con tomate es una de las tapas más emblemáticas y sencillas de la cocina española. Combina ingredientes humildes, pan rústico, tomate maduro, aceite de oliva, ajo y sal en escamas. Con ello conseguirás un bocado lleno de sabor, textura y tradición. Su magia está en la frescura del tomate, el crujiente del pan tostado y el toque final de aceite y sal: tan simple como irresistible.

Preparación paso a paso pan con tomate

  1. Tostar el pan. Corta el pan en rebanadas y tuéstalas ligeramente, puedes hacerlo al horno, a la plancha o en sartén con un chorrito de aceite de oliva, hasta que estén doradas y crujientes.
  2. Frotar con ajo (opcional). Si deseas un sabor más aromático, frota la superficie de las rebanadas con un diente de ajo cortado por la mitad. Esto aporta un toque clásico y tradicional.
  3. Preparar el tomate. Lava los tomates, córtalos por la mitad y rállalos con un rallador grande sobre un cuenco, descartando la piel. El resultado debe ser una pulpa jugosa. Añade al tomate rallado un buen chorro de aceite de oliva y un poco de Sal Maldon, esto realza su sabor y potencia la frescura.
  4. Montar las tostadas. Sobre cada rebanada tostada, extiende generosamente la pulpa de tomate. Luego, rocía con un poco más de aceite de oliva virgen extra y espolvorea unas escamas de Sal Maldon por encima.
  5. Opcionales: añadir toppings. Si lo deseas, puedes coronar las tostadas con lonchas de jamón ibérico, anchoas, queso o embutidos. Esto aporta sabor y textura para convertir el pan con tomate en un aperitivo “gourmet”.
  6. Servir al momento. El pan con tomate debe servirse inmediatamente, para que el pan conserve su textura crujiente y la pulpa de tomate mantenga frescura y jugosidad.

Consejos para un resultado ideal

Sirve inmediatamente tras preparar, el pan no debe esperar, para mantener su textura.

En esta fase de la receta nos centraremos en crear la base de sabor y preparar las patatas para lograr textura y aroma perfectos. Cada paso, desde pochar la cebolla hasta freír las patatas, está pensado para potenciar los sabores, garantizar la jugosidad y conseguir un acabado crujiente y delicioso.

  1. Pelar y picar por separado el ajo y la cebolla. Lavar, despepitar y rallar el tomate y calentar el aceite en una sartén. Después pochar la cebolla 10 minutos a fuego lento con 1 pizca de sal ahumada. Añadir el ajo y el tomate, mezclar y dejar cocer 20 minutos
  2. Llenar un cuenco profundo con agua fría, pelar y cortar las patatas en octavos o trozos de unos 3 cm aprox., sumergirlas en el agua y reservar.
  3. Incorporar a la salsa el pimiento choricero y los dos pimentones. Mezclar, dejar cocer y diluir la harina en el caldo mezclando hasta su completa disolución. Después añadirla al sofrito, mezclar y dejar cocer 10 min, triturar filtrar y reservar en caliente.
  4. Calentar el horno a 60ºC, preparar una bandeja plana con varias capas de papel absorbente de cocina. Calentar a fuego medio, abundante aceite en una olla de acero profunda y estrecha, escurrir y secar las patatas. Esto es importante, para que no salte el aceite, evitar quemaduras.
  5. Calienta el aceite y fríe las patatas en cuatro partes durante 2-3 minutos hasta que estén crujientes y doradas. También, verificar el punto de cocción antes de sacarlas con una espumadera y depositarlas en la bandeja con papel para escurrir.
  6. Entre tanda y tanda de fritura, mantenerlas calientes metiendo la bandeja dentro del horno precalentado. Servir las patatas con salsa picante por encima. Si se desea con mayonesa por encima y escamas® de sal al gusto.

Los pimientos del padrón son una tapa sencilla, honesta y muy querida en la cocina española. Pocos ingredientes, mucho sabor… y ese pequeño “factor sorpresa”: la mayoría suaves… pero de vez en cuando uno pica. 

Con su piel ligeramente chamuscada, textura tierna por dentro y ese toque crujiente por fuera, se convierten en un aperitivo ideal para arrancar cualquier comida o compartir con amigos.

Preparación paso a paso pimientos del padrón

  1. Lavar y secar cuidadosamente. Lava los pimientos bajo agua fría y sécalos bien con un paño o papel absorbente. Es importante que estén completamente secos para evitar salpicaduras al freírlos.
  2. Calentar el aceite.  Pon una sartén amplia a fuego medio‑alto. Añade suficiente aceite de oliva para cubrir ligeramente el fondo y deja que se caliente bien. Debe estar bastante caliente, casi al punto de humear.
  3. Freír los pimientos. Añade los pimientos en una sola capa. Si no caben todos, hazlo en tandas para que se frían bien y no se cuezan al vapor. Muévelos o agita la sartén cada 30‑60 segundos (con unas pinzas o una espumadera) para que se doren de forma uniforme. Cocínalos durante unos 5‑7 minutos. Revisalos hasta que la piel comience a arrugarse, blanquearse en algunas zonas y aparezcan pequeñas manchas chamuscadas.
  4. Escurrir el exceso de aceite. Retira los pimientos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Esto ayuda a que queden ligeros y crujientes por fuera.
  5. Servir y salar con Sal Maldon. Cuando aún estén calientes, espolvorea generosamente con escamas de Sal Maldon. El contraste entre el sabor vegetal y suave del pimiento, con la textura crujiente y el toque salado de la sal, es lo que convierte esta tapa en algo tan especial.
  6. Disfrutar al momento. Sirve los pimientos en una fuente amplia, con el rabito intacto para poder cogerlos con los dedos, la mejor forma de comerlos. Acompáñalos con pan, una cerveza fría o un vino ligero, y prepárate para la clásica sorpresa: “unos pican… y otros no”.

La socca es una crepe salada tradicional de Niza, hecha con harina de garbanzo, agua y aceite, conocida por su sabor intenso y su textura crujiente por fuera y suave por dentro. Fácil de preparar en casa, la socca se convierte en una opción saludable y versátil para cualquier comida, desde aperitivos hasta cenas ligeras. Se puede disfrutar sola o acompañada de ensaladas, tapenade, quesos o sardinas, aportando un toque mediterráneo auténtico y delicioso a cada bocado.

Elaboración paso a paso socca

La socca, delicia de Niza, es una especie de crepe de harina de garbanzo. Aprende su elaboración paso a paso para disfrutarla crujiente, dorada y llena de sabor auténtico.

  1. En un bol grande, mezcla a harina de garbanzos con sal Maldon molida, pimienta y 4 cucharadas de aceite de girasol. Batir hasta que la masa esté suave y sin grumos.
  2. Añadir 3 cucharadas de aceite de oliva en un chorro fino batiendo a la vez. Después cubrir con film o un trapo de cocina limpio y seco dejar reposar 1 hora en la nevera.
  3. Sacar la masa de la nevera. Luego, calienta la sartén, engrasarla con 1 cucharada de aceite de oliva y otra de girasol. Mezclar la masa antes de verter la mitad de esta a la sartén. Por último, dejar dorar a fuego medio unos minutos, darle la vuelta y dorar por el otro. 
  4. Calentar el resto de los dos aceites y proceder del mismo modo con la masa restante.
  5. Espolvorear con escamas de Sal Maldon. De este modo, añades un toque crujiente y un sabor más intenso a la crepe de garbanzos.

Nota:

La consistencia de la masa debe ser un poco más espesa que la masa de crepes. Si hiciese falta añadir un poco más de agua. Se puede acompañar con tapenade, ensalada de tomates, sardinas en aceite, rúcula, queso etc.

¿Quieres sorprender a tus invitados con un plato fresco, delicioso y fácil de preparar? Los tomates rellenos son una opción perfecta. Este plato combina la jugosidad y el sabor natural del tomate con un relleno cremoso que puede adaptarse a múltiples ingredientes. El tomate relleno es ligero, saludable y muy versátil, ideal para cualquier ocasión. Desde una comida informal hasta una cena especial.

Elaboración tomates rellenos

Desde Sal Maldon te indicamos los pasos a seguir:

  1. Preparar los tomates. Lava bien los tomates y sécalos con cuidado. Corta la parte superior de cada tomate y retira la pulpa con una cuchara, dejando la cáscara intacta para que sirva de recipiente. La pulpa que retires se puede reservar para añadir al relleno, aportando más sabor y jugosidad.
  2. Preparar el relleno. Corta la mozzarella en cubos y mézclala con la pulpa del tomate, unas hojas de albahaca picadas, un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal y pimienta. Puedes ajustar los ingredientes según tus gustos, incorporando por ejemplo un toque de ajo picado, aceitunas o incluso un poco de quinoa para una versión más nutritiva.
  3. Rellenar los tomates. Con una cuchara, llena cada tomate con la mezcla preparada. Asegúrate de compactar ligeramente el relleno para que no se desborde al servir.
  4. Presentación y toque final. Coloca los tomates rellenos en una fuente o plato individual. Decora con hojas de albahaca enteras y unas escamas® de sal marina Maldon. Un chorrito final de aceite de oliva potencia el sabor y le da un acabado brillante y apetitoso.
  5. Servir. Sirve los tomates rellenos frescos, acompañados de pan tostado o como parte de una ensalada variada. Este plato no solo destaca por su sabor, sino también por su colorido y presentación, convirtiendo un simple tomate relleno en un verdadero protagonista en tu mesa.

Los arancini son uno de los tesoros más deliciosos de la cocina italiana: pequeñas bolas de arroz crujientes por fuera y cremosas por dentro, rellenas de carne, queso y un toque de sabor que conquista a cualquiera.

Elaboración arancini

  1. Calienta en una olla 1 cucharada de aceite de oliva y 1 cucharada de mantequilla. Tuesta el azafrán, removiéndolo con una cuchara de madera para que no se queme. Añade el arroz y saltéalo unos minutos. Luego, agrega el caldo y añade sal. Cocina durante 10 minutos a fuego fuerte y sin tapa. Después, baja el fuego y cocina 5 minutos más.
  2. Tapar la olla, apagar el fuego, dejar reposar 5 min, retirar la tapa, incorporar 1 cs de mantequilla y el queso, mezclar y volcar sobre una fuente, extenderlo bien con una espátula cubrirlo con film y dejarlo enfriar a temperatura ambiente.
  3. Calienta el resto de la mantequilla en una sartén. Saltea la carne a fuego fuerte durante 5 minutos. Añade el vino y el concentrado de tomate. Baja el fuego y cocina durante 15 minutos con tapa. Picar la mozzarella. Cuando la carne esté fría, mezclarla con la mozzarella.
  4. Una vez el arroz frío, dividir el arroz en 8 porciones, cortar un trozo de film de cocina. Después, colócalo sobre una mano, extender sobre él una porción de arroz, compactar dándole forma de bola.
  5. Hunde el dedo gordo en el centro de la bola de arroz. Haz un espacio para poner una cucharada de relleno. Luego, comprime el arroz para darle la forma que quieras, ya sea bola o cono.
  6. Batir el agua con la harina en un bol hasta que no queden grumos. Después poner el pan rallado en un plato hondo, calentar abundante aceite en una sartén pequeña o un cacillo.

Últimos pasos…

  1. Pasa cada arancini por el bol de masa. Escúrrelos un poco y cubrelos con pan rallado. Fríelos de a dos hasta que estén dorados. Retiralos del fuego con una espumadera. Déjalos escurrir sobre papel absorbente.
  2. Si los vas a comer calientes, reserva los arancini en el horno a 60ºC mientras los fríes.

Desde el primer momento en que piensas en costillas de cordero, se abre todo un universo de sabores intensos y texturas suculentas. En este caso, la receta de costillas de cordero con alioli de perejil nos invita a disfrutar de una experiencia culinaria unica. Combina lo rústico y lo refinado. El aroma que desprenden mientras se cocinan ya anuncia que algo especial está por venir.

Pasos para hacer tus costillas de cerdo

  1. Sacar las chuletitas de la nevera, engrasarlas un poco y dejarlas reposar a temperatura ambiente. Conviene dejarlas reposar unos 10‑15 minutos fuera de la nevera para que alcancen una temperatura más uniforme y se cocinen de forma más homogénea.
  2. Lavar, secar y deshojar el perejil. Picar un poco antes de ponerlo en el mortero, majarlo junto con la pasta de sal y ajo, cubrir y reservar.
  3. Poner la sal en el mortero, lavar, secar y deshojar el perejil. Pelar y retirar el germen central de dientes de ajo. Cortarlos en trozos, añadirlos al mortero, machacarlo hasta que resulte una pasta. Posteriormente, añadir aceite poco a poco sin dejar de majar con el mortero.
  4. Mientras se calienta la parrilla, es recomendable preparar el alioli de perejil por adelantado para que los sabores se mezclen bien. El ajo machacado con perejil y aceite de oliva se convierte en una crema aromática. Realza el sabor de las costillas de cordero y provoca que cada bocado sea memorable.
  5. Girar las costillas solo una vez para conservar sus jugos y obtener una buena costra dorada. Tras retirarlas, déjalas reposar un par de minutos y sírvelas acompañadas de ese alioli casero. El contraste entre la carne caliente y la crema fresca es simplemente delicioso. Ya sea para una comida familiar, una cena especial o una celebración al aire libre, estas costillas de cordero con alioli de perejil se convierten en un plato protagonista que conquista paladares.
  6. Calentar la bbq, con la parrilla para marcar en calor directo engrasada con aceite de oliva. Volver a engrasar las chuletas con aceite extra virgen de oliva una vez la bbq esté caliente. Cocerlas 4 minutos por cada lado a 180ºC. Salarlas al punto y servirlas calientes con el alioli

El pulpo a la brasa con cogollos es un plato que combina la intensidad del mar con la frescura de la huerta. Ofrece un contraste de texturas y sabores que conquista desde el primer bocado. Los tentáculos de pulpo cocido se doran a la perfección en la parrilla. Así adquiriere un ligero toque ahumado que realza su sabor natural. Mientras los cogollos de lechuga aportan frescura, crujido y un delicado amargor que equilibra el plato. 

La clave está en el control de la temperatura de la bbq y en el cuidado al manipular el pulpo, para que conserve su textura tierna y jugosa. Un chorrito de aceite extra virgen de oliva y unas escamas® de Sal Maldon®. Amos productos, aportan un toque final de elegancia y profundidad, resaltando cada matiz del pulpo y los cogollos. 

Este plato es ideal como entrante sofisticado o como protagonista de una comida ligera. Es perfecto para compartir con familiares y amigos. Su preparación sencilla, combinada con detalles de cocción precisos y el uso de ingredientes frescos y de calidad, transforma una receta tradicional en una experiencia gourmet que deleita todos los sentidos, desde la vista hasta el paladar.

Pasos para la elaboración de pulpo a la brasa

  1. Calentar la bbq a 200ºC con la parrilla para marcar en calor directo y la bandeja para asar en calor indirecto. Ambas tienen que estar engrasadas con aceite extra virgen de oliva.
  2. Retirar las primeras hojas de los cogollos, si están estropeadas y una lámina fina del tronco. Cortarlos por la mitad a lo largo, ponerlas sobre la placa de asar y dejarlas dorar por un lado. Por último, cerrar la tapa de la bbq
  3. Retirar la gelatina de cocción del pulpo sumergiéndolos en un bol con agua caliente. Después escurrirlos y secarlos sobre papel de cocina absorbente con cuidado de no romper su piel. También hay que engrasarlos con aceite extra virgen de oliva.
  4. Disponerlos sobre la parrilla de marcar. Dorarlos unos minutos por cada uno de sus lados, dándoles la vuelta con las pinzas.
  5. Antes de servirlos junto con los cogollos, echar escamas® de sal Maldon al gusto y rociar con un chorrito de aceite extra virgen de oliva en crudo.

Las gambas de palamós son un auténtico tesoro del mar, apreciadas por su sabor delicado y textura firme. En esta receta las presentamos a la plancha, acompañadas de escamas® de sal Maldon® y un delicado aceite aromatizado con ajo y perejil fresco, que potencia su sabor sin enmascararlo. Su preparación es sencilla, pero requiere atención al detalle. Desde el punto exacto de cocción hasta el momento de añadir el aceite aromático. Perfectas como entrante o plato principal ligero, estas gambas prometen conquistar paladares y convertir cualquier comida en una experiencia gourmet, ideal para compartir en buena compañía.

El secreto para cocinar gambas de Palamós frescas

  1. Sacar las gambas del refrigerador con antelación, sobre todo es importante que no estén frías a la hora de cocerlas. Calentar 5 min la bbq a 180ºC con la plancha en calor directo y la fuente de servicio que vayamos a utilizar colocada en la rejilla intermedia. Seguidamente, cerrar la tapa de la bbq.
  2. Lavar, secar y deshojar el perejil, picarlo y ponerlo en un bol junto con el aceite. Después, pela el ajo y córtalo por la mitad a lo largo. Retira el germen central. Pica el ajo muy pequeño y mézclalo con los otros ingredientes en el bol.
  3. Abrir la tapa de la bbq y espolvorear la plancha con 3 pizcas de escamas de Sal Maldon. Cuando empiecen a saltar y crepitar, disponer las gambas bien ordenadas en dos filas. Después, rociarlas con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, 1 min sin tocarlas y darles la vuelta con la espátula.
  4. Por último, dejarlas cocer 1 min mas. Retirarlas a la bandeja de servicio y servirlas rociadas con el aceite de ajo-perejil.

Nota:

Para suavizar el sabor del ajo y facilitar su digestión, aconsejo pelarlos y cocerlos 5 mn en agua hirviendo, enfriarlos en agua fría, y proceder como indicado en la receta antes de picarlos.