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Si buscas una receta rápida, saludable y llena de sabor, estos bocados de salmón con semillas de hinojo son una opción perfecta para cualquier día de la semana. Preparados en la airfryer, consiguen un exterior ligeramente crujiente y un interior jugoso en apenas unos minutos. Igualmente, manteniendo todas las cualidades del pescado y reduciendo la necesidad de utilizar aceite. El resultado es un plato ligero, equilibrado y muy fácil de elaborar, ideal tanto para una comida como para una cena.

El secreto de esta receta está en la combinación de ingredientes sencillos que potencian el sabor natural del salmón. Las semillas de hinojo aportan un delicado aroma anisado que combina a la perfección con la riqueza del pescado. Por su parte, el rebozado de almidón de maíz crea una fina capa dorada que mejora la textura sin resultar pesada. Como acompañamiento, los espárragos y los champiñones se cocinan al mismo tiempo, ofreciendo una guarnición saludable y llena de matices.

Para finalizar, unas escamas de Sal Maldon y un toque de ralladura de limón aportan frescura, intensidad y un agradable contraste de texturas. El resultado es una receta elegante pero muy sencilla de preparar. Perfecta para quienes buscan disfrutar de una cocina saludable sin renunciar al sabor. Además, su presentación cuidada la convierte en una excelente opción. Tanto para el día a día como para sorprender a los invitados con un plato vistoso y delicioso.

Elaboración bocados de salmón

1.  Corta el salmón en dados de unos 3 cm. Ponlos en un plato y añade sal Maldon en escamas y las semillas de hinojo trituradas.

2.  Reboza el pescado en el almidón de maíz y colócalos en el cestillo sin amontonarlos.

3.  Retira la parte dura de los espárragos. Coloca en la base del cestillo los champiñones y sobre la rejilla los espárragos.

4.  Cocina el salmón a 200 ºC durante 9 minutos y las verduras a 180 ºC durante 10 minutos.

5.  Coloca el salmón junto con las verduras en un plato. Antes de servir ralla un poco de la piel de un limón y espolvorea con un poco más de Sal Maldon.

Las alitas de pollo con miel y limón son una de esas recetas que nunca fallan. Su combinación de sabores consigue un equilibrio perfecto entre el dulzor natural de la miel, la frescura cítrica del limón y el toque salino que realza cada bocado. Además, prepararlas en la airfryer permite obtener unas alitas doradas por fuera, tiernas por dentro y con una textura irresistible. Todo ello, utilizando muy poco aceite y reduciendo el tiempo de cocinado.

En esta versión, el protagonismo recae en la calidad de ingredientes sencillos pero bien elegidos. La Sal Maldon del desierto de Kalahari aporta un sazonado limpio y equilibrado desde el inicio de la preparación. Mientras que la pimienta negra Maldon intensifica el sabor del pollo con un ligero toque especiado. El acompañamiento de calabacín, condimentado con Sal Maldon de ajo y orégano, añade un contraste vegetal que completa el plato de forma ligera y saludable.

El glaseado de miel y limón, preparado en apenas unos minutos, envuelve las alitas justo después de cocinarlas, creando una cobertura brillante y llena de sabor que impregna cada pieza sin resultar pesada. Como toque final, el sésamo blanco aporta un ligero crujido y un matiz tostado que redondea la receta.

Perfectas para una comida informal, una cena entre amigos o un aperitivo para compartir, estas alitas demuestran que con pocos ingredientes y una buena técnica es posible conseguir un resultado digno de cualquier restaurante en casa.

Elaboración alitas de pollo

1.  Salpimenta las alitas con Sal Maldon del desierto de Kalahari y con pimienta negra Maldon. Colócalas bien repartidas, sin amontonar, en el cestillo de la airfryer.

2.  Corta en rodajas el calabacín y espolvorea con Sal Maldon de ajo y orégano. Colócalas en su cestillo sin amontonar.

3.  Cocina las alitas de pollo a 180 ºC durante 20–25 minutos y el calabacín a 180 ºC durante 10 minutos.

4.  Mientras tanto, prepara el aliño: mezcla en un cuenco la miel y el zumo de limón.

5.  En cuanto estén listas las alitas, ponlas en un plato hondo y añade el aliño. Remueve para que se impregnen del sabor.

6.  Para acabar añade el sésamo blanco. Sirve las alitas acompañadas del calabacín.

Una receta fresca, vibrante y llena de contrastes que conquista desde el primer bocado. Estos vasitos de lechuga combinan la intensidad del cerdo caramelizado con la frescura de los crudités y el toque justo de Sal Maldon® Original. El bocado perfecto para un picnic con estilo.

La clave de esta receta está en el equilibrio. La grasa crujiente del cerdo frente a la delicadeza de la lechuga, la acidez del lime frente al dulzor del glaseado, y ese toque final de escamas de Sal Maldon® que lo redondea todo. Sencillo, vistoso y absolutamente delicioso.

Elaboración vasitos de lechuga

  1. Comienza con el cerdo crujiente. Corta las lonchas de panceta en piezas pequeñas del tamaño de un bocado. Después, fríelas a fuego medio en una sartén seca durante 10-15 minutos. Hazlo hasta que la grasa se haya derretido y los trozos queden dorados y crujientes.
  2. En los últimos minutos de cocción, añade 1 cucharada de soja y 1 cucharada de miel a la sartén. Deja que burbujee y se vuelva pegajoso, cubriendo bien la panceta con el glaseado.
  3. Mientras se cocina la panceta, prepara el resto de los elementos. Cuece los fideos vermicelli según las instrucciones del paquete, escúrrelos y enfríalos bajo agua fría. Añade unas gotas de aceite de sésamo para que no se peguen y reserva.
  4. Para la salsa, mezcla en un cuenco pequeño el jengibre rallado, la sriracha, la cucharada restante de miel y soja, y el aceite de sésamo. Añade una pizca de Sal Maldon® Original en Escamas y ajusta el sabor. Reserva.
  5. Ahora monta los vasitos. Coloca las hojas de cogollo sobre una bandeja y rellena cada una con fideos vermicelli, zanahoria y pepino en juliana, seguidos del cerdo crujiente glaseado.
  6. Termina con un chorrito de salsa, hojas de albahaca tailandesa o cilantro, semillas de sésamo y gajos de lima. Una pizca final de Sal Maldon® Original en Escamas justo antes de servir elevará todos los sabores.

El toque Sal Maldon®

Las escamas de Sal Maldon® Originalno solo sazonan: aportan un crujido delicado y una explosión de sabor limpio y puro que intensifica cada ingrediente. Añádelas siempre al final, justo antes de servir, para que conserven su textura característica.

Si preparas estos vasitos para el picnic, lleva la sal en un pequeño recipiente aparte y aplícala en el último momento. Pequeños gestos que marcan una gran diferencia.

La revista Cuina ha publicado un reportaje que repasa la historia de Sal Maldon en España desde varios ángulos que nos tocan muy de cerca: cómo llegamos a las cocinas españolas, quiénes somos como familia y cómo seguimos hoy presentes en el mercado español. Os contamos lo que más nos ha gustado.

1. Cómo Ferran Adrià nos dio a conocer en España

El reportaje recuerda que fue Ferran Adrià quien, a finales de los noventa, adoptó nuestra sal como uno de sus ingredientes fetiche y ayudó a convertirla en un gesto habitual primero en las cocinas de los restaurantes y después en las de casa. Gracias a él, España se convirtió en nuestro segundo mercado del mundo, solo por detrás del Reino Unido.

2. Cuatro generaciones de la familia Osborne

Somos una empresa familiar desde 1922, cuando nuestros antepasados tomaron las riendas del obrador fundado en 1882. Hoy Steve Osborne representa la cuarta generación al frente del negocio, después de su padre Clive, su abuelo Cyril y su bisabuelo James Rivers, quien inició la saga.

3. Una calle que lleva nuestro apellido en cada casa

En The Downs, la calle junto al obrador donde ha vivido la familia durante generaciones, muchas de las casas llevan nombres que delatan a qué se dedicaban sus habitantes: Salt Acre, Salt Cot, Salt Lands o Salt Raker. Nuestra propia historia, escrita en los nombres de las puertas.

4. Las noches de nuestro bisabuelo Cyril

Una de las anécdotas familiares que más nos emociona es la de nuestro bisabuelo Cyril, que se levantaba de madrugada, hiciera el tiempo que hiciera, para bombear el agua del estuario hacia los tanques del obrador. Su hijo Clive recordaba tener que ir a avivar el fuego a las tres o las cuatro de la mañana, en la época en que las piscinas se calentaban con carbón.

5. Los Red Hills, una tradición de más de dos mil años

El reportaje también recuerda que nuestra historia con la sal empieza mucho antes de la fundación de la empresa en 1882. Ya en época romana, los habitantes de estas marismas hervían agua del estuario en recipientes de barro sobre hogueras hasta que cristalizaba la sal. Al romper las vasijas para extraer el bloque sólido, dejaban tras de sí restos de cerámica y ceniza que hoy forman los llamados Red Hills, unos yacimientos arqueológicos de tono rojizo que todavía se conservan cerca de Maldon, en localidades como Goldhanger y Heybridge. Lo que hacemos hoy es, en el fondo, la continuación de un oficio milenario.

6. Distribución en España

Codina Foods (codinafoods.com) es el distribuidor exclusivo de Sal Maldon en el mercado español, responsable de la comercialización, activación de marca (retail y HORECA), y de la gestión de comunicación y contenido de la marca en España, en coordinación directa con Maldon Salt UK.

7. Codina: una empresa familiar, como Maldon

Codina es, igual que Maldon, una empresa familiar construida a lo largo de varias generaciones. Su fundador, Antonio Gutiérrez Codina, es amigo personal de Steve y Clive Osborne, de la familia propietaria de Maldon Salt. Esta relación personal es el origen y el sostén de la alianza comercial entre ambas compañías: no se trata únicamente de un acuerdo de distribución, sino de una relación de confianza entre dos negocios familiares que comparten valores de calidad, tradición y visión a largo plazo.

8. Nuestros nuevos productos

Además de nuestras clásicas escamas, seguimos ampliando la familia Maldon con nuevas sales pensadas para distintos platos y momentos:

Sal del desierto de Kalahari, seleccionada por Maldon (250g)

Sal rosa del Himalaya, seleccionada por Maldon (250g)

Escamas de sal marina con chili (100g)

Escamas de sal marina con ajo (100g)

Escamas de sal marina ahumada, Smoked Sea Salt Flakes (125g)

Puedes leer el reportaje completo de Cuina aquí:

https://www.cuina.cat/actualitat/noticies/maldon-poble-familia-sal-ha-canviat-nostra-manera-cuinar_406115_102.html

Una chuleta perfecta no es suerte. Es una secuencia de decisiones correctas: el carbón en el punto exacto, la sal en el momento adecuado, el tiempo de reposo respetado. Cada paso cuenta.

Y en esa secuencia, la sal tiene un papel doble: al inicio, para preparar la carne; y al final, como acabado. La escama de Maldon® no es decoración en ninguno de los dos momentos — es técnica.

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chuleta

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Por qué escama y no sal fina

Antes de los trucos, el argumento de fondo: la escama de Maldon® funciona mejor en la chuleta que la sal fina por tres razones concretas.

Los 8 trucos para la chuleta perfecta

  1. Limpia bien la carne antes de empezar. Retira los restos de hueso, la sangre acumulada y cualquier humedad superficial con papel de cocina. Una superficie limpia y seca es la base de una buena costra.
  2. Cúbrela generosamente con escamas de sal Maldon®. No escatimes: extiende las escamas por toda la superficie de la carne cruda. La chuleta absorbe exactamente lo que necesita — el exceso se sacudirá antes de ponerla al fuego.
  3. El carbón, blanco. Nunca negro. Espera a que las brasas estén cubiertas de ceniza blanca. El carbón negro todavía está en fase de ignición y da un calor irregular con picos que queman el exterior sin cocinar el interior.
  4. Perfila la chuleta y hazle dos cortecitos en la grasa. Marca el contorno de la pieza con el cuchillo y haz dos pequeños cortes perpendiculares en la banda de grasa exterior. Esto evita que la grasa se contraiga con el calor y curve la chuleta, garantizando un contacto uniforme con la brasa.
  5. Empieza por el lado del hueso. El hueso conduce el calor hacia el interior de la carne y actúa como barrera protectora durante los primeros minutos. Empezar por este lado permite que el calor penetre de forma más gradual y uniforme.
  6. Al dar la vuelta, sacude el exceso de sal. Un golpe seco antes de voltear la chuleta elimina las escamas que no se han adherido. El exceso de sal sobre la brasa puede generar humo amargo — sacudirlo es limpieza, no desperdicio.

Últimos pasos …

  1. Menos de 1 minuto por centímetro y lado. Esta es la regla de tiempo más útil para una chuleta en brasa: mide el grosor y calcula el tiempo en consecuencia. Una chuleta de 3 cm necesita menos de 3 minutos por cada lado. Es un punto de partida, no una fórmula exacta — el calor de cada brasa varía.
  2. Reposa 2 minutos. No la toques. El reposo es obligatorio. Durante la cocción, los jugos migran hacia el centro de la carne. Si cortas inmediatamente, se derraman en el plato. Con 2 minutos de reposo fuera del fuego, los jugos se redistribuyen y cada bocado es más jugoso.

El acabado de la chuleta: la grasita y las escamas

Este es el momento que lo cambia todo y que poca gente hace. Una vez reposada la chuleta, pica la banda de grasa exterior en trozos pequeños directamente sobre la tabla. Esa grasa ha concentrado todo el sabor de la brasa y el sebo del hueso durante la cocción.

Añade escamas de Sal Maldon® encima y mezcla. El resultado es una especie de condimento improvisado, intenso y con textura, que puedes repartir sobre las lonchas de carne antes de servir. Dale amor.

La escama que hace la diferencia

Una chuleta perfecta es el resultado de respetar el proceso: la brasa en su punto, los tiempos justos, el reposo sin tocar. Y en dos momentos clave — al inicio y al acabado — una sal extraordinaria que no enmascara sino que revela.

Pruébalo en tu próxima barbacoa y cuéntanos en @salmaldon.oficial.

El diario Ara ha visitado nuestro pueblo y nuestro obrador. Os contamos lo que descubrieron.

Hace unos días recibimos la visita del periódico catalán Ara, que quiso conocer de primera mano cómo elaboramos nuestra sal en escamas. El resultado es un reportaje de Trinitat Gilbert Martínez que describe Maldon como una villa que «parece sacada de un cuento», con sus casitas de ladrillo visto y sus calles junto al río Blackwater, el que nos da la sal desde tiempos romanos.

Nuestros orígenes, desde 1883

Nuestra historia arrancó en el siglo XIX, cuando la familia Osborne abrió el primer obrador junto al río. Hoy ese mismo espacio histórico sigue en marcha en el centro de Maldon, mientras que el resto de nuestra producción se ha trasladado a las afueras.

Nuestro maestro salinero y nuestro verdadero secreto

Gary Bentley es nuestro master salt maker desde 1993. Con un rastrillo metálico remueve el agua y va reuniendo la sal, que después secamos y preparamos para envasar. Pero nuestro verdadero arte no está en cuánto producimos, sino en cómo lo hacemos: la temperatura exacta del agua y el tiempo de elaboración son lo que hace inimitable nuestra sal, y es un dato que ni siquiera Gary puede desvelar. Como recoge Ara, «es secreto de Estado».

¿Por qué os habéis enamorado de nuestra sal?

Ara lo resume bien: no hay un único motivo, sino una combinación de la forma piramidal de nuestros cristales, el sabor y la calidad. España es, de hecho, el segundo país del mundo que más consume nuestra sal, solo por detrás de Inglaterra. Nos hace muy felices saber que también formáis parte de vuestra cocina.

Una receta para disfrutarla

El reportaje se cierra en la cocina, con una lubina a la sal preparada con «una delicadeza casi ceremonial»: la pieza se envuelve por completo en una mezcla de nuestra sal y claras de huevo montadas, sin nada más, y se hornea unos cuarenta minutos. Al romper la costra aparece un pescado cocido en su propio vapor, jugoso y tierno.

Para nosotros, esta sal es motivo de orgullo. Esperamos que, ahora que conocéis un poco más de nuestra historia, también lo sea un poco para vosotros.

Para leer el artículo completo:

En catalán:

https://mengem.ara.cat/mengem/maldon-existeix-poblacio-conte-l-est-londres-dona-nom-sal_1_5807765.html

En castellano:

https://es.ara.cat/comer/maldon-existe-poblacion-cuento-londres-da-nombre-sal_1_5810076.html

El canal El Cocinero Fiel nos dedicó un vídeo tras visitarnos en Maldon para descubrir los secretos de nuestra sal. Aunque la respuesta ya la conocía al llegar: solo hay dos secretos y seguimos sin desvelarlos del todo.

Un desayuno con mucha historia

Todo empezó en The Blue Boar, una posada del siglo XIV, con un full english breakfast. Después, un café en la Maldon Coffee Company, justo enfrente, para coger fuerzas antes de conocernos de verdad.

El secreto que sigue siendo nuestro

En el obrador, el vídeo recoge bien el proceso: el agua del estuario del Blackwater se filtra y se calienta en las bandejas metálicas hasta que empieza la cristalización. Es entonces cuando bajamos el fuego para que se formen nuestras pirámides huecas. Ese es, según cuenta el propio vídeo, «el secreto mejor guardado de todo el proceso»: la temperatura exacta y el tiempo preciso. Gary, con décadas de oficio, es quien sabe leerlo con solo mirar el agua.

Un paseo en barco y la hora del té

La visita continuó con un paseo en velero por el estuario y los clásicos scones de la tarde, una tradición nacida en 1840. Una merienda que, como bien recuerda el vídeo, llena el hueco entre la comida y la cena.

Nuestra sal, protagonista en la mesa

La cena tuvo lugar en la escuela de cocina de Mick Binnington, con nuestra sal como protagonista en platos como la lubina a la sal, el chuletón con chimichurri y la tarta de toffee salado. El vídeo cierra con un gesto muy nuestro: pan, chocolate, aceite de oliva y un toque de nuestra sal.

Puedes ver el vídeo completo de El Cocinero Fiel aquí:

De vez en cuando alguien escribe sobre nosotros de una manera que nos hace mirar nuestro propio oficio con otros ojos. Eso es lo que ha conseguido Anna Torrents en el reportaje que Foodie Culture, la sección gastronómica de Mundo Deportivo, ha dedicado a nuestra sal. Nos ha gustado tanto su forma de contarlo que queremos compartir con vosotros algunos de sus fragmentos más bonitos.

Un agua que escucha a la luna

Nos encanta cómo el artículo describe el momento en que todo empieza, mucho antes de llegar a nuestras piscinas. El agua se recoge «coincidiendo con la luna llena y la luna nueva», cuando el estuario del Blackwater alcanza su punto más salado. Hay algo casi ceremonial en elegir el agua siguiendo el ritmo de la luna, y creemos que Foodie Culture lo capta mejor que nadie.

Pirámides que parecen imposibles

El reportaje inmortaliza el nacimiento de nuestros cristales con una imagen que nos ha enamorado. Describe nuestras escamas como «pequeñas pirámides huecas, ligeras y frágiles, con una geometría casi demasiado perfecta para parecer natural». Es exactamente esa sensación la que buscamos cada vez que recogemos la sal a mano.

Todo permanece y todo cambia

Una de las frases que tenemos escritas en nuestro propio edificio también aparece recogida en el artículo. Resume muy bien quiénes somos: «todo permanece y, al mismo tiempo, todo cambia». Hemos crecido, hemos viajado a cocinas de medio mundo. Y, seguimos recogiendo cada escama con las mismas manos y la misma paciencia de siempre.

El sabor que lo resume todo

Nos quedamos, sobre todo, con la manera en que el artículo cierra su recorrido por nuestra sal. En cada escama, dice, «terminan encontrándose la artesanía, el paisaje y una historia de siglos que, al final, se resume en algo tan sencillo como el sabor». No sabríamos explicarlo mejor nosotros mismos.

Foodie Culture ha sabido ver la poesía que hay detrás de cada cristal.

Puedes leer el reportaje completo aquí:

https://www.mundodeportivo.com/foodie/foodie-reportajes/20260724/1004209781/maldon-geometria-secreta-sal.html

Cuando llega la temporada de albaricoques, pocas recetas resultan tan apetecibles como una tarta de queso fría. Cremosa, ligera y con el equilibrio perfecto entre el dulzor de la fruta y la acidez exótica de la fruta de la pasión, es un postre ideal para compartir en cualquier celebración o comida de verano.

La base crujiente de galleta, enriquecida con un toque de Sal Maldon Rosa del Himalaya, potencia los sabores desde el primer bocado. Para terminar, unas escamas de Sal Maldon sobre la fruta fresca aportan un contraste sutil que realza el dulzor natural de los albaricoques y convierte una tarta clásica en un postre lleno de matices.

ELABORACIÓN

1.  Cubre la base de un molde desmontable de unos 22 cm con papel de hornear. Recubre también los laterales con acetato para facilitar el desmoldado. Pon a hidratar las láminas de gelatina en un recipiente con agua fría al menos 10 minutos.

2.  Tritura las galletas, añade la mantequilla derretida y una pizca de Sal Maldon rosa del Himalaya. Cuando tengas una mezcla homogénea cubre el fondo del molde apretando con los dedos para compactarla. Reserva en la nevera.

3.  Mezcla con una batidora el queso crema, la mitad de la nata y el azúcar en un bol grande.

4.  Calienta la otra mitad de la nata en el microondas, añade una a una las láminas de gelatina para derretirlas. Escurre todo el agua posible antes de agregarlas. Incorpora al bol grande y remueve hasta conseguir una textura suave.

5.  Pon la mezcla de queso en el molde y reserva en la nevera 3 horas.

6.  Antes de servir trocea unos albaricoques y repártelos sobre la tarta. Añade con una cuchara la fruta de la pasión y un poco de Sal Maldon en escamas.

Consejos para una tarta de queso perfecta

Pocos platos combinan tan bien la sencillez y la elegancia como el tataki de atún. Esta técnica japonesa, que consiste en marcar el pescado por fuera dejando el interior prácticamente crudo. Encuentra en la barbacoa el punto justo de humo y textura. El resultado es un bocado jugoso, envuelto en una costra crujiente de sésamo, que se sirve en finas láminas y se corona con unas escamas de Sal Maldon®. Esta receta, creada por Marian Montoro, es perfecta para una comida de verano al aire libre o como entrante sofisticado en cualquier celebración.

El secreto está en el contraste. El marinado de soja y mirin aporta profundidad y un toque dulce, el sésamo tostado suma aroma y crujiente, y las escamas. Añadidas justo antes de servir, realzan el sabor natural del atún sin enmascararlo. Una receta rápida de preparar, vistosa en la mesa y que sorprende en cada bocado.

Elaboración

Sigue estos sencillos pasos para conseguir un tataki de atún perfecto:

  1. Prepara el marinado. Mezcla la salsa de soja, el vino de arroz (mirin) y el aceite de sésamo en un recipiente hondo.
  2. Marina el atún. Sumerge los lomos de atún en el marinado y guarda en la nevera durante 15 minutos. Dales la vuelta y deja reposar otros 15 minutos más, para que se impregnen de sabor por ambos lados.
  3. Forma la costra de sésamo. Mezcla los tres tipos de sésamo (negro, tostado y blanco) y extiéndelos en un plato. Retira el atún del marinado y reboza cada cara con la mezcla de sésamo, presionando ligeramente para que se adhiera bien.
  4. Cocina en la barbacoa. Coloca los lomos sobre la barbacoa bien caliente y cocina 2 minutos por cada lado. Lo justo para dorar el sésamo y sellar el exterior, dejando el centro jugoso.
  5. Enfría y corta. Deja enfriar el atún en la nevera antes de cortarlo en láminas finas con un cuchillo bien afilado.
  6. Sirve. Presenta las láminas de tataki con un toque de escamas de Sal Maldon, acompañadas de salsa de soja y brotes verdes.

Consejos para un resultado perfecto de tataki de atún

Por qué terminar el plato con Sal Maldon

En un plato tan directo como el tataki, cada ingrediente se nota. Las escamas de Sal Maldon aportan un crujido sutil y una salinidad limpia que no compite con el sésamo ni con el marinado de soja, sino que los une. A diferencia de una sal fina, que se disuelve de inmediato, las escamas se mantienen intactas hasta el momento de comer, ofreciendo ese punto de textura final que distingue un plato cuidado de uno simplemente correcto.

Preguntas frecuentes sobre tataki de atún

¿Puedo usar atún fresco en lugar de congelado?

Sí, aunque se recomienda atún previamente congelado por motivos de seguridad alimentaria, ya que el centro del tataki queda crudo.

¿Qué tipo de sésamo es mejor usar?

La combinación de sésamo negro, blanco y tostado aporta contraste visual y matices de sabor, pero puedes usar solo uno si lo prefieres.

¿Puedo hacer esta receta sin barbacoa?

Sí, una sartén de hierro o plancha muy caliente funciona igual de bien para sellar el atún en el mismo tiempo.

¿Con qué se puede acompañar el tataki de atún?

Además de la salsa de soja y los brotes verdes, combina muy bien con aguacate, edamame o un toque de wasabi.

Sugerencias de presentación

Sirve las láminas de tataki superpuestas sobre una tabla de madera o un plato oscuro que resalte el contraste del sésamo. Añade un cuenco pequeño con salsa de soja para mojar y unos brotes verdes frescos al lado. Un golpe final de escamas de Sal Maldon justo antes de servir aporta brillo y textura.

Conservación

El tataki se disfruta mejor recién preparado. Si necesitas conservarlo, guárdalo en un recipiente hermético en la nevera durante un máximo de 24 horas, y córtalo en láminas justo antes de servir para mantener su textura.