Frescas, ahumadas y perfectamente equilibradas. Estas brochetas de halloumi a la parrilla con calabacín y nectarinas son el plato de verano ideal para la barbacoa o la sartén grill. El toque final de Sal Marina con Chili Maldon® y miel realza todos los sabores. Convierte una receta sencilla en algo verdaderamente especial.
Elaboración de las brochetas de halloumi
Sigue estos sencillos pasos para conseguir unas brochetas perfectamente doradas y llenas de sabor:
Si usas brochetas de madera, sumérgelas en agua durante al menos 30 minutos antes de usarlas para evitar que se quemen en la parrilla.
Mezcla todos los ingredientes de la marinada en un bol grande. El aceite de oliva, el orégano seco, la ralladura de limón y una pizca de Sal Marina con Chili Maldon.
Corta cada bloque de halloumi en 8 trozos grandes. Corta los calabacines en láminas finas a lo largo (de unos 3 mm de grosor), idealmente con una mandolina o con un cuchillo bien afilado. Parte las nectarinas por la mitad, retira el hueso y corta cada mitad en 4 trozos.
Mezcla los trozos de halloumi, las tiras de calabacín y los trozos de nectarina con la marinada hasta cubrir bien. Ensarta todo en las brochetas alternando halloumi, nectarina y calabacín (este último en forma de S ondulada). Coloca las brochetas en una bandeja mientras precalientas la barbacoa o la sartén grill.
Cocina en la barbacoa o sartén grill hasta que el halloumi esté bien dorado y con marcas por ambos lados. Pasa a una fuente, esparce las hojas de menta y rocía con un hilo de miel. Sirve con gajos de limón.
Consejos para un resultado perfecto
Usa una mandolina para cortar el calabacín con precisión y conseguir láminas uniformes que se enrollen con facilidad en las brochetas.
Asegúrate de que la parrilla o sartén esté bien caliente antes de colocar las brochetas: esto garantiza un dorado rápido y evita que el halloumi se pegue.
No muevas las brochetas demasiado pronto: déjalas reposar 2–3 minutos por cada lado para que se marquen bien.
Si las nectarinas están muy maduras, puedes sustituirlas por melocotones o incluso mangos para un toque tropical.
Añade la Sal Marina con Chili Maldon justo antes de servir para conservar el crujiente de las escamas® y el punto picante.
Para un toque extra de sabor, mezcla un poco de miel con unas gotas de zumo de limón antes de rociar las brochetas.
¿Puedo hacer estas brochetas de halloumi en el horno si no tengo barbacoa?
Sí, perfectamente. Coloca las brochetas en una bandeja con papel de horno y hornéalas a 220 °C (ventilador) durante 15–18 minutos, dándoles la vuelta a mitad de la cocción. Para conseguir un acabado más dorado, activa el grill los últimos 2–3 minutos. El resultado no tendrá las marcas de la parrilla, pero el sabor seguirá siendo delicioso.
¿Con qué puedo acompañar estas brochetas?
Estas brochetas son increíblemente versátiles. Quedan estupendas servidas sobre un lecho de cuscús o bulgur, acompañadas de pan pita tostado y una salsa de yogur con hierbas. También son perfectas como parte de un spread de barbacoa junto a ensaladas frescas, hummus y verduras asadas. Para una comida más ligera, sírvelas sobre rúcula aliñada con limón y aceite de oliva.
¿Puedo preparar las brochetas con antelación?
Sí. Puedes preparar la marinada y cortar todos los ingredientes con hasta 24 horas de antelación, guardándolos por separado en la nevera. Ensarta las brochetas justo antes de cocinarlas para que el halloumi no absorba demasiado líquido y conserve su textura firme.
¿Esta receta es apta para celíacos?
Esta receta es naturalmente sin gluten, ya que no contiene ningún ingrediente con gluten. Asegúrate únicamente de que la Sal Marina con Chili Maldon y la miel que uses no hayan sido procesadas en instalaciones con gluten si tienes una intolerancia severa o enfermedad celíaca.
Sugerencias para servir brochetas de halloumi
Perfecto como plato principal vegetariano en una barbacoa de verano.
Acompáñalo con pan pita tostado, cuscús o una ensalada de hojas frescas.
Ideal también como entrante generoso para compartir en una cena informal.
Sirve con gajos de limón extra y un bol de salsa de yogur con menta para dipear.
Conservación
Las brochetas se conservan hasta 2 días en la nevera en un recipiente hermético.
Para recalentar, pásalas brevemente por una sartén caliente o la parrilla para recuperar el dorado.
No se recomienda congelar, ya que el halloumi puede cambiar de textura al descongelarse.
Si preparas estas brochetas de halloumi con calabacín y nectarinas, ¡cuéntanoslo en los comentarios y etiquétanos en tus creaciones con #salmaldon!
Si llevas tiempo en TikTok o Instagram, seguro que has visto el Salty Honey Matcha por todas partes. Este matcha latte con miel y sal de mar ha acumulado millones de visualizaciones en redes sociales y no es para menos: la combinación del amargor terroso del matcha, la dulzura floral de la miel y ese toque final de sal de mar crea un equilibrio de sabores que engancha desde el primer sorbo.
En Sal Maldon® llevamos más de 140 años elaborando escamas® de sal marina en la costa de Essex, Inglaterra. Nuestras escamas son conocidas por su textura delicada y su sabor limpio y puro, sin el amargor metálico que puede tener la sal refinada. En esta receta viral, ese matiz marca la diferencia: las escamas de Sal Maldon no solo sazonan, sino que realzan el dulzor de la miel y suavizan el amargor del matcha, elevando una bebida sencilla a algo verdaderamente especial.
Cómo preparar el Salty Honey Matcha
Sigue estos cinco sencillos pasos para preparar este matcha latte con miel y sal de mar en casa:
Prepara el matcha: Tamiza el polvo de matcha sobre un bol pequeño para evitar grumos. Añade el agua caliente y bate enérgicamente con un batidor de bambú (chasen) o un batidor de varillas hasta obtener una mezcla suave, homogénea y con espuma en la superficie. Este paso es clave para la textura sedosa del Salty Honey Matcha.
Prepara el vaso: Añade las dos cucharadas de miel en el fondo de un vaso alto. Incorpora el hielo hasta llenarlo.
Añade la leche: Vierte la leche de tu elección sobre el hielo y la miel. La leche de avena es la favorita de TikTok para el Salty Honey Matcha por su cremosidad natural, pero cualquier leche funciona perfectamente.
Incorpora el matcha: Vierte la mezcla de matcha despacio sobre la leche para crear ese efecto de capas en degradado verde que ha enamorado a las redes sociales.
El toque final con sal de mar: Corona el matcha latte con una pizca generosa de escamas de Sal Maldon. Remueve antes de beber o disfruta las capas tal cual para la foto perfecta.
¿Por qué usar Sal Maldon y no cualquier sal de mar?
La sal es el ingrediente diferencial del Salty Honey Matcha, y no toda la sal de mar es igual. En una bebida donde los matices importan, la calidad se nota en cada sorbo.
Textura única.Las escamas de Sal Maldon tienen una forma piramidal característica y se disuelven suavemente en la boca. A diferencia de la sal de mesa refinada o la sal gruesa, no crujen de forma agresiva ni se hunden al fondo del vaso.
Sabor puro y limpio.La sal marina de Maldon se elabora de forma artesanal sin aditivos ni antiaglomerantes. Su sabor es limpio y sin el regusto metálico que puede tener la sal refinada, lo que la hace ideal para añadir a bebidas y postres.
Equilibrio de sabores.Una pequeña cantidad de sal bien elegida suprime el amargor del matcha y amplifica la dulzura de la miel. Con sal de mala calidad, el resultado puede ser simplemente salado. Con Sal Maldon, el resultado es redondo, equilibrado y sofisticado.
Presentación. Las escamas visibles sobre la espuma verde del matcha latte son la firma visual del Salty Honey Matcha. Es el detalle que hace que tu vaso quede impecable tanto en la mesa como en la foto para redes.
¿Por qué el Salty Honey Matcha se ha vuelto viral?
El Salty Honey Matcha acumula millones de visualizaciones en TikTok e Instagram por una razón muy sencilla: funciona. La combinación de sabores es sorprendente pero accesible. Los ingredientes son fáciles de encontrar y el resultado es visualmente espectacular gracias al efecto de capas en degradado verde.
Pero más allá de la estética, este matcha latte con miel y sal de mar ha conectado con una generación que busca alternativas al café con más matices, más beneficios y más personalidad. El matcha aporta cafeína de liberación lenta sin los picos de energía del café, la miel añade dulzor natural. Y, la sal de mar ese toque inesperado que convierte una bebida corriente en una experiencia. En Sal Maldon llevamos décadas siendo el ingrediente secreto de los mejores chefs del mundo. Ahora también somos el toque viral de las mejores bebidas de las redes.
Consejos para un Salty Honey Matcha perfecto
Usa agua a 70–80 °C para disolver el matcha, nunca agua hirviendo: las altas temperaturas queman el polvo y le dan un sabor amargo.
Tamiza siempre el matcha antes de añadir el agua para evitar grumos y conseguir una textura más lisa.
La leche de avena es la opción más popular por su cremosidad, pero la leche de soja espuma mejor si quieres un acabado más lujoso.
Para un toque extra de sabor, añade una gotita de extracto de vainilla a la leche antes de verterla.
Vierte el matcha despacio desde cierta altura sobre el dorso de una cuchara para mantener las capas bien definidas.
Añade las escamas de Sal Maldon justo antes de servir para que conserven su textura crujiente sobre la superficie.
¿Puedo hacer una versión caliente del Salty Honey Matcha?
Sí, perfectamente. Calienta la leche en un cazo o con el vaporizador de una cafetera hasta que esté bien caliente pero sin hervir. Disuelve la miel directamente en la leche caliente, añade el matcha preparado y termina con las escamas de Sal Maldon. La versión caliente de este matcha latte con miel y sal de mar es igual de deliciosa y perfecta para los meses de otoño e invierno.
¿Qué matcha debo usar para el Salty Honey Matcha?
Para esta receta recomendamos un matcha de grado culinario o ceremonial de buena calidad. El matcha de grado ceremonial tiene un sabor más suave y una textura más fina, ideal para bebidas frías. Evita los polvos de matcha mezclados con azúcar o leche en polvo, ya que alterarán el equilibrio de sabores del Salty Honey Matcha.
¿Puedo sustituir la miel por otro endulzante?
Sí. El sirope de agave es la mejor alternativa vegana, ya que tiene una textura similar a la miel y un sabor neutro que no compite con el matcha. También puedes usar sirope de arce para un toque más oscuro y caramelizado. O simplemente reducir la cantidad de endulzante si prefieres un Salty Honey Matcha más amargo y auténtico.
¿Cuáles son los beneficios del matcha?
El matcha es rico en antioxidantes. Especialmente en catequinas, y contiene L-teanina, un aminoácido que favorece la concentración y la calma. A diferencia del café, la cafeína del matcha se libera de forma más gradual. Proporciona energía sostenida sin los picos ni la ansiedad que puede producir el café. Es también una fuente de clorofila, que le da su característico color verde vibrante.
Sugerencias para servir
Perfecto como bebida de la mañana o de media tarde en lugar del café.
Ideal para preparar en casa y llevar en un vaso térmico para tener el Salty Honey Matcha viral siempre a mano.
Combina muy bien con tostadas con aguacate, granola o cualquier desayuno ligero.
Para una mesa de brunch especial, sírvelo junto a otras bebidas frías como limonada de jengibre o agua de pepino y menta.
Si preparas este Salty Honey Matcha en casa, ¡cuéntanoslo en los comentarios y etiquétanos en tus creaciones con #salmaldon! Queremos ver tu versión del matcha latte con miel y sal de mar más viral del verano.
Un sándwich que es mucho más que un sándwich. La focaccia esponjosa, el pesto de pistacho fragante, la mozzarella cremosa, el tomate maduro y ese toque final de Sal Maldon® Original convierten cada bocado de este sándwich caprese en una pequeña celebración mediterránea.
Perfecto para llevar al campo o a la playa, este sándwich caprese con pesto casero de pistacho es el picnic que siempre quisiste tener. Se prepara en minutos, viaja bien envuelto y sabe aún mejor comido bajo el sol.
Elaboración sándwich caprese
Pasos para la elaboración de este plato:
Prepara el pesto de pistacho. En un robot de cocina, añade los pistachos y el ajo y pulsa varias veces hasta romperlos — procésalos más si prefieres una textura más fina.
Agrega el parmesano rallado y las hojas de albahaca y vuelve a pulsar hasta obtener una pasta espesa y aromática.
Incorpora el aceite de oliva, la ralladura y el zumo de limón, las escamas de Sal Maldon® Original y la pimienta negra. Tritura hasta integrar. Si queda demasiado espeso, añade un poco más de aceite. Reserva.
Para montar los sándwiches, corta la focaccia por la mitad horizontalmente. Extiende generosamente el pesto de pistacho sobre la mitad inferior.
Coloca encima las rodajas de tomate, la mozzarella y un puñado de rúcula fresca. Tapa con la otra mitad de la focaccia y corta el sándwich en dos mitades verticales.
Envuelve bien y ¡listo para el picnic!
El toque Sal Maldon®
La Sal Maldon® Original en Escamas en el pesto no solo sazona: equilibra la intensidad del ajo y el pistacho con un punto limpio y mineral que hace que todos los sabores brillen con más claridad.
Para un acabado extra, puedes añadir unas escamas adicionales directamente sobre la mozzarella antes de cerrar el sándwich. Un detalle pequeño que marca la diferencia.
Hay recetas que no se pueden apurar. Caramelizar cebolla es una de ellas. No hay atajo, no hay truco milagroso: solo cebolla, sal y tiempo. Pero el resultado, cuando se hace bien, es uno de los sabores más profundos y versátiles de la cocina.
Este es el tercer Maldon Tip de nuestra serie: técnicas de cocina sencillas que marcan la diferencia. Y la clave, como siempre, empieza con la sal.
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¿Qué ocurre cuando caramelizas cebolla?
Cuando la cebolla recibe calor y sal, se produce una reacción química que extrae todo su jugo. A medida que ese líquido se evapora lentamente, los azúcares naturales de la cebolla se concentran y se caramelizan, transformando un sabor picante y crudo en algo dulce, suave y complejo.
La sal Maldon® actúa desde el principio: sus escamas® se disuelven de forma uniforme y aceleran la extracción de agua de la cebolla, arrancando el proceso con suavidad sin quemar el exterior antes de que el interior se ablande.
¿Por qué al caramelizar cebolla se vuelve amarilla o marrón?
Aquí está el dato que cambia cómo lees una carta de restaurante: cuando ves una cebolla muy marrón y oscura, casi siempre significa que le han añadido azúcar para acelerar el proceso o intensificar el color.
La caramelización natural —sin azúcar añadido— produce una cebolla de color dorado a ámbar, más suave al paladar y más sana. Es un proceso largo, de calor muy suave y mucho tiempo de cocción, pero el resultado es genuino y sin atajos.
Nuestra versión busca ese equilibrio: salud, sabor y practicidad.
La técnica para caramelizar cebolla paso a paso
1. Corta la cebolla en juliana fina. Cuanto más uniforme el corte, más uniforme la cocción.
2. Añade sal Maldon al inicio. Ponla directamente sobre la cebolla cruda en la sartén. Las escamas extraen el jugo desde el primer momento.
3. Fuego muy bajo. Este es el paso que más paciencia requiere. No hay que acelerar: la cebolla necesita tiempo para soltar su agua, ablandarse y caramelizarse sin quemarse.
4. Remueve ocasionalmente. No hace falta estar pendiente todo el tiempo, pero sí comprobar que no se pega al fondo.
5. El punto es tuyo. Dorada para un resultado suave y dulce. Más oscura (pero sin azúcar añadido) para un sabor más intenso y casi confitado. Pueden pasar entre 30 minutos y más de una hora, dependiendo de la cantidad y el fuego.
¿Dónde usarla?
La cebolla caramelizada es uno de esos ingredientes que mejora casi cualquier plato. Aquí algunas ideas:
Sobre una tostada con queso de cabra y nueces
Como base para una quiche, una pizza o una empanada
Dentro de una hamburguesa o un bocadillo de carne a la brasa
Con foie o paté como contraste dulce-salado
Como acompañamiento de carnes rojas o asados
En una pasta con gorgonzola y nueces
Sobre un tartar de atún para añadir dulzor y textura
Paciencia como ingrediente
La cebolla caramelizada es un recordatorio de que en cocina, el tiempo no se puede sustituir. No hay azúcar, no hay trucos: solo calor, sal y paciencia.
Cuando la sal es buena, el proceso también lo es. Cuéntanos en qué plato la has usado y encuéntranos en @salmaldon.oficial.
La costra de sal es una de las técnicas más espectaculares y, a la vez, más sencillas de la cocina mediterránea. Un pescado envuelto completamente en sal y horneado: el resultado es una carne increíblemente jugosa, concentrada en sabor y cocinada de forma uniforme desde todos los ángulos.
La pregunta que más genera es la más lógica: ¿no queda salado? La respuesta, sorprendentemente, es no. La costra actúa como un sello, no como un condimento. Y cuando la sal es Maldon®, el resultado es todavía más limpio y equilibrado.
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¿Qué ocurre dentro de la costra?
Al hornear el pescado completamente cubierto de sal, se crea un microclima húmedo dentro de la costra: el vapor que genera el propio pescado queda atrapado, cocinando la carne al mismo tiempo por calor directo y por ese vapor interno.
El pescado no absorbe sal en exceso porque la costra no penetra la piel — actúa como una cámara de cocción. Lo que sí hace es transferir un aroma mineral muy suave que potencia el sabor natural del pescado sin enmascararlo.
Añadir una clara de huevo a la mezcla de sal es el truco que lo mantiene todo unido: la clara cohesiona las escamas y forma una costra compacta que se puede romper limpiamente en la mesa.
La recetade pescado
Para una lubina mediana, con escamas y limpia de tripas
Ingredientes
250 g de sal Maldon® original
1 clara de huevo L
Hierbas frescas o secas al gusto (opcional): tomillo, hinojo, laurel, romero
Elaboración
Precalienta el horno a 200 °C.
Mezcla la sal Maldon® con la clara de huevo hasta obtener una masa húmeda y manejable — con la textura de arena mojada.
Extiende un tercio de la mezcla en la fuente de horno formando un lecho uniforme del tamaño del pescado.
Sala ligeramente el interior del pescado y añade las hierbas si las usas.
Coloca el pescado sobre el lecho de sal y cúbrelo completamente con el resto de la mezcla. Presiona y compacta con las manos contra la piel para sellar bien toda la superficie.
Hornea 20 minutos por kg de pescado. Una lubina de 500 g necesita unos 10–12 minutos.
Rompe la costra en la mesa con un golpe firme. La piel saldrá con la costra, dejando la carne perfectamente cocida y lista para servir.
¿Con qué pescados funciona mejor?
La técnica funciona con cualquier pescado entero de carne firme y piel intacta. Los mejores resultados:
Dorada — más grasa que la lubina, con un sabor más intenso. Excelente en costra.
Besugo — sabor pronunciado que se potencia especialmente con esta técnica.
Pargo o dentón — piezas más grandes, ideales para compartir.
Trucha entera — una alternativa más económica con un resultado sorprendente.
Tres detalles que marcan la diferencia
No quites las escamas. La piel con escamas actúa como barrera natural y se desprende fácilmente con la costra al romperla.
No hornees en exceso. El error más común. Con la costra, el pescado se cocina más rápido de lo que parece: 20 minutos por kg es suficiente.
Rompe la costra en la mesa. No solo es práctico — es parte de la experiencia. El golpe seco que abre la costra y libera el aroma es uno de los momentos más satisfactorios de esta receta.
Sencillo, antiguo y difícil de mejorar
El pescado en costra de sal es una receta que existe desde hace siglos porque funciona. No necesita complicarse. Solo necesita buen pescado, sal de calidad y el tiempo justo en el horno.
Pruébalo y cuéntanos el resultado en @salmaldon.oficial.
Llevas años salando la carne mal. O igual no. Depende.
Es uno de los debates más habituales en cocina y uno de los que más confusión genera: ¿cuándo se sala la carne? La respuesta corta es que no hay una sola respuesta. Depende del corte, del resultado que busques y del momento de la cocción. Pero sí hay una lógica, y una vez que la entiendes, cada decisión tiene sentido.
Este es el cuarto Maldon Tip de la serie: la técnica detrás de uno de los gestos más repetidos en cocina.
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ANTES: 30–40 minutos antes de cocinar
Salar la carne con antelación activa un proceso de ósmosis: la sal extrae la humedad hacia la superficie. Hasta aquí es lo que todo el mundo cita para no salar antes. Pero si tienes paciencia —mínimo 30 minutos, idealmente más— ese jugo vuelve a ser absorbido por la carne, ahora cargado de sabor y con las fibras más relajadas.
El resultado es una carne con sabor profundo desde adentro y una superficie más seca que, al contacto con el calor, forma mejor costra.
Salar en el momento de cocinar es la opción más habitual, y tiene su lógica: la superficie seca combinada con el calor intenso activa la reacción de Maillard, esa transformación química que produce la costra dorada y tostada donde está concentrado gran parte del sabor.
Para que funcione, la carne debe estar seca antes de entrar al fuego. Si tiene humedad superficial, se cuece en lugar de dorarse, y la costra no se forma igual.
Este es el momento donde la sal Maldon® brilla literalmente. Las escamas® no se disuelven en el plato: se mantienen sobre la superficie de la carne cocinada y explotan en el bocado, aportando textura crujiente, un destello de sabor salino y esa sensación que distingue un plato acabado de uno a medio hacer.
Es el acabado, no el condimento. Y funciona con cualquier corte ya cocinado, especialmente con chuletón y entrecot en reposo, cuando los jugos se redistribuyen y la escama completa el plato.
Los tres momentos, de un vistazo
ANTES (30–40 min): jugosidad y sabor profundo. Para cortes gruesos que aguantan tiempo.
DURANTE (al cocinar): costra y caramelización. Para piezas que van directas al fuego.
DESPUÉS (al servir): textura y explosión de sabor. Sal Maldon como acabado, siempre.
La clave está en cuándo… y en cuál
No existe una sola respuesta correcta porque no existe una sola carne ni una sola forma de cocinarla. Pero sí existe una sal que funciona en los tres momentos de formas distintas. Guarda este tip para la próxima barbacoa.
Cuéntanos cómo lo haces tú y encuéntranos en @salmaldon.oficial.
¿Eres de las que hacía el rim con agua? No eres la única. Pero el agua moja sin fijar, y la sal se cae antes de que el cóctel llegue a la mesa.
El rim — el borde escarchado de sal o azúcar que corona una copa — parece un detalle puramente estético. Pero cuando se hace bien, es técnica: cambia la forma en que percibes cada sorbo, añade textura y contraste, y convierte cualquier cóctel en algo que parece de carta.
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Por qué el sirope y no el agua
El agua humedece el borde, pero se resbala. La sal no tiene nada a lo que adherirse con fuerza y se cae al primer contacto.
El sirope de caña de azúcar es el estándar en coctelería por tres razones concretas:
Densidad perfecta. Tiene el espesor justo para que las escamas de Maldon® se adhieran y aguanten sin escurrir.
Sin aromas invasivos. A diferencia del zumo de limón u otros líquidos ácidos, el sirope de caña no compite con los sabores del cóctel.
Equilibrio salino. Contrarresta el golpe de sal sin convertir el borde en dulce — es un matiz casi imperceptible que redondea el conjunto.
Cómo hacer el rim paso a paso
Lo único que necesitas son dos platos llanos, sirope de caña y sal Maldon®.
Extiende las sales en un plato llano. Puedes usar solo Maldon® original, solo Chili, o alternarlas en franjas para un rim bicolor con dos perfiles de sabor.
Vierte sirope de caña en otro plato llano. No necesitas mucho — solo una capa fina que cubra el fondo.
Sumerge el borde de la copa en el sirope. Gírala ligeramente para que quede cubierto de forma uniforme.
Aguanta la copa boca abajo unos segundos. Deja que caiga el exceso de sirope — si hay demasiado, las escamas se amontonan y el borde queda irregular.
Sumerge el borde en la sal. Presiona suavemente y gira para cubrir todo el perímetro. La copa está lista.
Original o Chili: elige según el cóctel
La elección de la sal cambia el perfil del cóctel entero:
Maldon® original — limpia, mineral, con un punto salino puro. Ideal para margaritas, palomas, gin-tonics y cualquier cóctel cítrico o floral donde quieras que la sal contraste sin distraer.
Maldon® Chili — añade un toque picante y ahumado que llega al final del sorbo. Perfecta para micheladas, bloody marys, margaritas con mezcal o cualquier cóctel que ya tenga un perfil especiado.
Combinación de ambas — el rim bicolor es la opción más visual y también la más interesante sensorialmente: cada sorbo puede ser ligeramente diferente según por dónde toca el borde.
No es solo estética. Es técnica.
El rim es uno de esos pequeños gestos que elevan un cóctel sin que nadie sepa exactamente por qué. La copa se ve mejor, el primer sorbo sorprende, y el sabor de la sal Maldon® convierte algo sencillo en algo memorable.
Pruébalo en tu próximo aperitivo y cuéntanos en @salmaldon.oficial.
Disfruta de una explosión de sabores veraniegos con esta pasta rigatoni con verduras asadas, con calabacín, pimientos rojos y jugosos tomates cherry asados al horno. Terminada con aceitunas, albahaca fresca y un toque de Sal Rosa del Himalaya Seleccionada por Maldon®, esta receta de pasta con verduras asadas es perfecta para una cena entre semana llena de color o como opción de meal prep saludable.
Cómo preparar el rigatoni con verduras asadas
Paso 1. Asar las verduras
Precalienta el horno a 200 °C (ventilador).
Extiende el calabacín, los pimientos, los tomates cherry y los dientes de ajo en una bandeja grande para horno. Asegúrate de distribuirlos en una sola capa para lograr la mejor caramelización.
Sazona con Sal Rosa del Himalaya Maldon, pimienta y copos de guindilla; rocía generosamente con aceite de oliva y mezcla bien.
Asa durante 25–30 minutos, hasta que los tomates se chamusquen ligeramente y las verduras estén doradas.
Retira el ajo de su piel y aplástalo con un tenedor hasta obtener una pasta.
Paso 2. Cocer la pasta
Pon a hervir una olla grande con agua abundante y sal.
Cuece la pasta hasta que esté justo por debajo del punto al dente.
Reserva una taza del agua de cocción antes de escurrir.
Paso 3. Combinar y terminar
Devuelve la pasta a la olla junto con las verduras asadas, los jugos de la bandeja y las aceitunas.
Saltea a fuego medio, añadiendo agua de cocción poco a poco para crear una salsa ligera.
Incorpora la mitad de la albahaca. Prueba y ajusta el punto de sal.
Paso 4. Emplatar y servir
Finaliza con unas escamas® de Sal Rosa del Himalaya Maldon para realzar todos los sabores.
Sirve en cuencos y corona con el resto de la albahaca y el parmesano rallado.
Consejos
Usa cualquier mezcla de verduras de temporada: prueba con berenjena, cebolla morada o calabacín amarillo para que el plato sea aún más vistoso y sabroso.
Para una versión vegana, omite el parmesano o sustitúyelo por levadura nutricional. Nos gusta usar las Marigold Engevita con B12 cuando preparamos esta receta en versión vegana.
Preparación anticipada: puedes asar las verduras con antelación y guardarlas en la nevera.
Preguntas sobre rigatoni con verduras
¿Puedo usar otra forma de pasta para esta receta?
En lugar de rigatoni, puedes usar cualquier pasta tubular corta como penne, ziti o paccheri. Es importante elegir una forma tubular para este plato, ya que el interior hueco y las estrías atrapan los deliciosos jugos y la salsa de las verduras, garantizando un bocado lleno de sabor en cada momento.
¿Cómo hago esta rigatoni con verduras vegana o sin gluten?
Para hacer este plato vegano, simplemente retira el parmesano o sustitúyelo por levadura nutricional, anacardos tostados o ralladura de limón para equilibrar los sabores ricos y umami.
Si quieres preparar esta receta sin gluten, puedes sustituir los rigatoni por una marca especializada elaborada con maíz y arroz integral, como Salvo 1968 Rummo Gluten Free Mezzi Rigatoni. También puedes optar por pastas a base de legumbres —de garbanzos o lentejas— que aportan además un extra de proteínas.
¿Cuánto tiempo se conserva la pasta con verduras asadas en la nevera?
La pasta con verduras asadas se conserva hasta 3–5 días en la nevera dentro de un recipiente hermético para mantener su frescura. También puedes conservarla en el congelador durante 3–6 meses.
¿Puedo añadir proteína a este plato?
Sí. Si prefieres una opción vegetariana, añade lentejas verdes cocidas o alubias, que potencian el valor nutricional y aportan textura y sabor al plato.
Si quieres incorporar carne, el pollo a la plancha es una opción versátil con un sabor suave que marida bien con la salsa y las verduras. También puedes añadir pescado como anchoas o sardinas para un toque umami intenso y una buena fuente de ácidos grasos omega-3.
Sugerencias para servir
Perfecto como plato principal en cenas de verano o para llevar al picnic.
Acompáñalo con ensalada verde, pan de ajo o pescado a la plancha.
Sírvelo templado o a temperatura ambiente: es ideal también para el tupper del mediodía.
Conservación y recalentado
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días.
Recalienta suavemente en la sartén con un chorrito de agua o aceite de oliva, o disfrútala fría como ensalada de pasta.
Si preparas este rigatoni con verduras asadas de verano, ¡cuéntanoslo en los comentarios! Para más recetas de pasta fáciles, explora nuestra colección completa.
Las yemas curadas son el secreto mejor guardado para transformar un plato sencillo en una experiencia gourmet. Mediante una técnica de curado en seco, logramos una textura que cabalga entre un bombón cremoso y una semiconserva delicada. Su sabor se intensifica, volviéndose más profundo, salino y umami.
Pasos para la elaboración
En un recipiente amplio y con fondo, mezcla homogéneamente la Sal Maldon® con el azúcar. Divide la mezcla en dos partes. Extiende la primera mitad en el fondo del recipiente formando una capa uniforme de unos 2 cm de grosor. Con el dorso de una cuchara, presiona suavemente para crear seis pequeñas hendiduras o «nidos», bien separados entre sí.
Separado de las yemas. Este es el paso más crítico. Rompe los huevos uno a uno y separa las claras de las yemas. Te recomiendo usar tus propias manos limpias como colador; deja que la clara escurra entre tus dedos con suavidad. Es fundamental eliminar cualquier resto de clara, ya que esta se endurecería de forma distinta y arruinaría la estética de la yema.
Deposita cada yema con extrema delicadeza en los huecos que preparaste. Una vez ubicadas, cúbrelas por completo con el resto de la mezcla de sal y azúcar. Hazlo como si las estuvieras arropando, sin dejar ningún punto amarillo a la vista.
Cierra el recipiente herméticamente para evitar que absorba olores de la nevera. Déjalas reposar en la parte baja del frigorífico durante 10 a 12 horas.
Tras el tiempo de espera, las yemas habrán ganado consistencia. Retíralas con cuidado usando una cuchara. Verás que están translúcidas y firmes. Sumérgelas rápidamente en un bol con agua fría para limpiar el exceso de sal y azúcar. Sécalas con papel absorbente mediante toques casi imperceptibles.
Consejos para las yemas curadas
Trabaja siempre con yemas muy frescas y sin restos de clara para un resultado perfecto. Cuanto más limpio sea el proceso de separación, más uniforme será la curación. Si quieres un acabado aún más gourmet, añade unas gotas de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir para aportar brillo, suavidad y un matiz aromático extra.
Este helado de vainilla con dátiles, aceite de oliva virgen extra y Sal Maldon® es una de esas combinaciones sencillas que conquistan desde la primera cucharada. Cremoso, dulce, ligeramente salado y con el toque afrutado del aceite de oliva. Es un postre que juega con el contraste de sabores y texturas.
La suavidad del helado de vainilla se mezcla con la intensidad caramelizada de los dátiles, mientras que unas escamas de Sal Maldon potencian cada matiz y equilibran el dulzor natural del conjunto. El resultado es un postre refrescante y sofisticado que puede servirse tanto en una comida informal como en una cena especial. Además, al no necesitar cocción ni técnicas complicadas, es perfecto para quienes buscan una receta rápida y deliciosa en apenas unos minutos.
Elaboración helado de vainilla
Sigue estos sencillos pasos:
Comienza cortando los dátiles por la mitad y retirando cuidadosamente el hueso. Después, trocéalos en pequeños pedazos para que se integren mejor con el helado y aporten textura en cada cucharada.
Reparte dos o tres bolas de helado de vainilla en copas o cuencos individuales. Es recomendable sacar el helado del congelador un par de minutos antes. De esta manera, se consigue una textura más cremosa y resulte más fácil servirlo.
Añade los trozos de dátil sobre el helado de forma uniforme. Su dulzor natural combina a la perfección con la vainilla y aporta un contraste suave y jugoso.
Incorpora un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima. Aunque pueda parecer un ingrediente inesperado en un postre, aporta aroma, profundidad y un toque mediterráneo muy especial.
Finaliza con unas escamas de Sal Maldon al gusto. Este último toque realza los sabores y crea un equilibrio perfecto entre dulce y salado.
Consejos para un resultado perfecto
Utiliza dátiles Medjool, ya que son más carnosos, tiernos y dulces que otras variedades.
Escoge un helado de vainilla de buena calidad para conseguir un sabor más intenso y una textura cremosa.
El aceite de oliva virgen extra debe ser suave y afrutado para no eclipsar el resto de ingredientes.
Añade la Sal Maldon justo antes de servir para conservar el crujiente de las escamas.
Si quieres darle un toque aún más especial, puedes incorporar nueces troceadas o un poco de ralladura de naranja.
Un postre fácil y sorprendente
Este helado de vainilla con dátiles, aceite de oliva y Sal Maldon demuestra cómo unos pocos ingredientes bien combinados pueden convertirse en un postre lleno de personalidad. Ideal para cualquier época del año, es una opción rápida, original y elegante con la que sorprender a los invitados o disfrutar de un pequeño capricho en casa.